La campaña del presidente brasileño acudió al Tribunal Superior Electoral y acusó a la empresa de aplicar criterios desiguales sobre los contenidos de ambos candidatos. El TSE le dio 24 horas a Meta para demostrar que trata de manera equivalente a Lula y Flávio Bolsonaro, a cinco días del balotaje.

La campaña de Luiz Inácio Lula da Silva profundizó su ofensiva contra Meta y llevó la disputa hasta el Tribunal Superior Electoral de Brasil. El oficialismo sostiene que las plataformas de la compañía aplicaron restricciones que perjudicaron al presidente y favorecieron a Flávio Bolsonaro en plena recta final del balotaje.
El planteo apunta al funcionamiento de Instagram, Facebook, WhatsApp y las herramientas de inteligencia artificial de la empresa. Los abogados de Lula denunciaron una supuesta “selectividad algorítmica” y sostienen que existen elementos suficientes para investigar una eventual interferencia en el proceso electoral.
El TSE respondió con una intimación a Meta para que acredite que brinda un tratamiento igualitario a las dos candidaturas. El ministro Marco Aurélio Bellizze consideró insuficientes las explicaciones ofrecidas hasta el momento y otorgó un plazo de 24 horas para presentar nueva documentación.
Desde Meta rechazaron las acusaciones y aseguraron que los señalamientos sobre una interferencia deliberada son falsos. La empresa atribuyó parte de los inconvenientes denunciados por la campaña oficialista a problemas técnicos de alcance global.
La campaña de Lula pidió avanzar contra la candidatura de Flávio Bolsonaro
La ofensiva judicial no se limita al funcionamiento de las plataformas. Los representantes legales de Lula también solicitaron que el TSE investigue si las supuestas irregularidades pueden constituir abuso de poder económico y uso indebido de medios de comunicación.
En ese marco, la campaña planteó incluso la posibilidad de avanzar sobre la candidatura de Flávio Bolsonaro. La pretensión depende de que la Justicia logre comprobar primero una maniobra concreta y un eventual beneficio electoral, extremos que por ahora permanecen bajo investigación.
Uno de los episodios señalados por el oficialismo ocurrió el 9 de octubre, cuando la cuenta de Lula quedó impedida de impulsar publicaciones en Instagram durante casi un día. La campaña calculó que esa restricción redujo el alcance de sus anuncios en alrededor de 1,3 millón de usuarios.
También surgieron cuestionamientos sobre Meta AI, la herramienta de inteligencia artificial integrada en WhatsApp. Pruebas citadas en la presentación mostraron diferencias en la generación de contenidos asociados a los dos candidatos, aunque la empresa negó que existiera una política deliberada para beneficiar a uno de ellos.
La disputa se volvió todavía más compleja porque Flávio Bolsonaro también presentó reclamos contra Meta. El candidato del Partido Liberal aseguró haber sido perjudicado por una gran cantidad de anuncios negativos y acusó a la compañía de negligencia.
Un balotaje definido por décimas y con las redes en el centro de la campaña
La controversia adquiere mayor dimensión por la extrema paridad de la elección. El balotaje se celebrará el domingo 25 de octubre y los últimos sondeos muestran una diferencia mínima entre ambos candidatos.
La encuesta BTG/Nexus publicada el lunes ubicó a Flávio Bolsonaro con el 50,3% de los votos válidos y a Lula con el 49,7%. La diferencia es de apenas 0,6 puntos porcentuales y se encuentra dentro del margen de error de dos puntos.
El mismo relevamiento mostró además una reducción de la ventaja que había conseguido Bolsonaro una semana antes. El 13 de octubre registraba 51,6% frente al 48,4% de Lula, una distancia de 3,2 puntos que se achicó de manera considerable.
En el voto espontáneo, ambos aparecen directamente igualados con el 44,5%. La medición entrevistó a 2.002 personas entre el 16 y el 18 de octubre y fue registrada ante el TSE bajo el código BR-04499/2026.
Otros sondeos difundidos en las últimas horas también muestran una elección competitiva, aunque con diferentes ventajas para Flávio Bolsonaro. AtlasIntel/Bloomberg lo ubica con 51,1% de los votos válidos y PoderData con 52%, mientras Lula aparece con 48,9% y 48%, respectivamente.
Con un escenario abierto y pocos votos de diferencia, la discusión sobre el funcionamiento de las plataformas digitales pasó a ocupar un lugar central en la campaña. El TSE deberá determinar ahora si existieron criterios desiguales y, en caso afirmativo, si tuvieron capacidad real para alterar las condiciones de competencia entre Lula y Bolsonaro.

