Básquet: un campeón olímpico en “La Ribera”

Anoche, acompañando a la delegación de Centenario de Venado Tuerto, en donde juega su hijo, Lleyton, se hizo presente en la cancha de Regatas Walter Herrmann, integrante de la Selección argentina que obtuvo la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. El ex jugador de 47 años fue reconocido por la dirigencia de Regatas y se llevó los aplausos de toda la gente. Antes se sacó fotos con hinchas regatenses y conversó con Víctor Baldo, compañero y rival en su etapa en el profesionalismo.

Acompañando a la delegación de Centenario de Venado Tuerto, en donde juega su hijo, Lleyton, se hizo presente anoche en la cancha de Regatas en el marco del partido correspondiente a la Liga Argentina, Walter Herrmann, integrante de la Selección argentina que obtuvo la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. El ex jugador de 47 años fue reconocido por la dirigencia de Regatas (le entregó una camiseta) y se llevó los aplausos de toda la gente. Antes se sacó fotos con hinchas regatenses y conversó con Víctor Baldo, compañero y rival en su etapa en el profesionalismo.

Tiempo atrás en una entrevista que le concedió a EL NORTE en ocasión de una visita al Club Sacachispas de Villa Constitución, Herrmann recordó algunas vivencias de sus pasos por San Nicolás y la región en sus inicios en el básquet.

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Antes de pasar a ser una figura en España, de colgarse la medalla olímpica de oro con Argentina y de su arribo a la NBA, en sus primeros años en el profesionalismo Herrmann visitó San Nicolás (y Villa Ramallo) para jugar ante Regatas y Belgrano, ya sea actuando para Olimpia de Venado Tuerto o para Atenas. De esos viajes, recordó: “Eran épocas difíciles esas de cuando jugábamos en San Nicolás”. “Me acuerdo especialmente de cuando veníamos a Regatas, en donde nos hacían notar la localía. Teníamos que poner colchones en las ventanas porque nos tiraban piedras, de todo. Era una locura, no la pasábamos bien, además con una hinchada terrible que se hacía sentir. Era complicadísimo ganar ahí”. “Un partido perdíamos con Olimpia por dos puntos, (Alejandro) Montecchia tiró de la mitad de la cancha en la última bola, (Nelson) Ladó cobró falta y con los tres simples que él anotó terminamos ganando y después quedó instalado un cántico de la gente de Regatas con ese árbitro”, relató. “Y otra vez, un partido estaba por terminar cortaron la luz y tuvimos que salir a oscuras”, agregó Herrmann, quien al mismo tiempo indicó: “También con Belgrano cuando íbamos a Villa Ramallo era duro. No tanto después cuando vino a jugar a San Nicolás”. “Yo era muy chico y cuando cuento esas cosas que pasaba a veces no me creen. Son lindas anécdotas ahora”, expresó, entre risas.

La última aparición oficial de Herrmann dentro de una cancha fue en 2017, jugando para Atenas de Córdoba, cuando un problema de salud lo obligó a dejar de jugar. Al respecto, contó: “Tuve una arritmia en 2017 y ahí decidí dejar, porque era lo mejor y lo que me recomendaron los médicos”.

Herrmann, nacido en Venado Tuerto el 26 de junio de 1979, se inició en Centenario, de donde pasó a Olimpia. Posteriormente jugó en Atenas, para luego emigrar a España. El alero allí se destacó en el Fuenlabrada y en el Málaga. De allí pasó a la NBA (Charlotte y Detroit), regresó a España (Caja Laboral) y, en plena condición física y basquetbolística pese a haber estado un par de años fuera de acción, a sus últimos años los tuvo en Flamengo de Brasil, San Lorenzo de Almagro, Obras Sanitarias y Atenas.

Ayer, mientras se encontraba en “La Ribera”, a través de sus redes sociales Herrmann recordó que en 1997 había hecho en ese escenario su debut. Y que 29 años más tarde se encontraba junto a su hijo quien está dando los primeros pasos en su actividad.

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