El concejal de La Libertad Avanza quedó en el centro de las críticas tras faltar a comisiones y una sesión ordinaria. También generó controversia un pedido de licencia presentado con fecha retroactiva.

El concejal libertario Federico Chouhy, decidió que el invierno de San Nicolás era demasiado cruel y optó por el calor del verano europeo. Hasta ahí, un viaje privado. El pequeño detalle es que olvidó un trámite administrativo básico: pedir licencia.
Como consecuencia de este sutil olvido, el edil faltó a 6 comisiones y a 1 sesión ordinaria, dejando su banca vacía mientras seguía cobrando su sueldo desde Europa. Al parecer, la agenda legislativa de la ciudad tenía menos prioridad que el itinerario por el Viejo Continente.
La travesía original, según trascendió, incluía una escala extendida para presenciar el Mundial. Sin embargo, en un rapto de súbita culpa —o quizás al notar que el faltazo ya era un secreto a voces—, el concejal se arrepintió y pegó la vuelta antes de tiempo.
Al regresar, intentó enmendar el “descuido”. Presentó un pedido de licencia con fecha retroactiva, abarcando desde el 3 de junio hasta el 30 de junio. ¿El problema? Lo hizo absolutamente fuera de término. Las normas, por doloroso que le resulte a la casta o a quienes imitan sus costumbres, están para cumplirse. Los plazos vencen, los papeles no se dibujan y el presentismo no se negocia.
Es profundamente irónico —y decepcionante— que quienes llegaron a la política prometiendo la llegada de gente idónea, responsable y dispuesta a dignificar la función pública, terminen protagonizando los mismos vicios que tanto criticaron.
Faltar a las comisiones y a las sesiones no es gratuito: es una falta de respeto a los nicoleños que pagan sus sueldos. Mandar una licencia tarde desde Europa no es un error de agenda; es subestimar a los ciudadanos.
Esperamos que el regreso al recinto sea con el doble de energía para compensar el tiempo perdido. El turismo legislativo, en San Nicolás, se terminó.

