Marixa Balli enfrenta la crisis con calzado a precios populares.

La cantante y mediática Marixa Balli atraviesa un momento delicado con su histórica marca de indumentaria, aun cuando su presente televisivo la encuentra en uno de sus mejores momentos, entre su participación en MasterChef Celebrity y su continuidad como panelista en la pantalla de Telefe.
Según pudo reconstruir Noticias Argentinas, la artista se vio obligada a bajar las persianas de los tres locales que tenía en la tradicional zona comercial de Flores. El combo de alquileres cada vez más caros y una fuerte caída en las ventas durante 2025 dejó a su emprendimiento textil en una situación límite, al punto de concentrar toda la actividad en un único punto de venta sobre la avenida Rivadavia.
En ese local, Balli decidió reforzar su histórica política de precios accesibles para sostener la clientela. Hoy ofrece suecos a $25.000, botas desde $28.500, modelos texanos a partir de $45.000 y sandalias de fiesta por $54.500. La línea de productos se completa con carteras, gorras, remerones y otras prendas pensadas para el uso diario, que buscan competir en un mercado castigado por la pérdida del poder adquisitivo.
Un rubro golpeado por la baja del consumo
La realidad de la marca de Marixa Balli refleja lo que atraviesan muchos comercios de indumentaria y calzado en la Ciudad de Buenos Aires. La caída del consumo, sumada a la suba de costos fijos como alquileres, servicios e insumos, viene dejando un saldo de locales vacíos y negocios que se reconvierten o directamente cierran.
En ese contexto, la prioridad de gasto de los hogares se volcó a los servicios esenciales y la canasta básica. La propia Balli lo resume con crudeza: la plata ya no alcanza para destinarla a renovar el placard con la misma frecuencia que años atrás, y los comercios de ropa y calzado sienten el impacto directo.
La decisión de enfocarse en su carrera artística
Ante este panorama, Marixa reconoció que optó por reducir al mínimo la producción textil y volcar más tiempo y energía a su faceta artística, donde hoy encuentra mayor estabilidad. La estrategia pasa por sostener la marca a menor escala, con un solo local y stock limitado, mientras concentra su exposición en televisión y espectáculos.
“La gente prioriza la comida, el colegio, la obra social. El calzado y la ropa dejaron de ser prioridad”, admitió la artista al hablar del presente de su emprendimiento.
Mientras tanto, el local de avenida Rivadavia sigue siendo el punto de referencia para quienes buscan calzado y accesorios a precios más bajos que los del promedio del mercado. En plena crisis del consumo, la apuesta de Balli es resistir con valores competitivos y una clientela fiel que la acompaña desde hace décadas.

