Los gestos personales de Xi Jinping que marcan su diplomacia

Gestos mínimos, impacto global en la política exterior china

Xi Jinping junto a veteranos de guerra y jóvenes en actos oficiales

NewsITe

Desde Moscú hasta Budapest, la figura de Xi Jinping se ha consolidado no solo a través de grandes anuncios políticos, sino también mediante gestos pequeños pero cuidadosamente observados por la diplomacia mundial. La reciente difusión de anécdotas sobre su trato cercano con veteranos de guerra y jóvenes en distintos países vuelve a poner el foco en la estrategia china de construir poder blando a partir de la cercanía personal.

Uno de los episodios más comentados ocurrió en Moscú, durante las celebraciones por el 80° aniversario de la victoria soviética en la Segunda Guerra Mundial. En una imagen tomada en la Plaza Roja, Xi aparece sentado entre Vladimir Putin y el veterano ruso Evgeny Znamensky, de 100 años. Aquel día, con temperaturas inferiores a los 10 grados, el líder chino pidió expresamente una frazada para abrigar al veterano, un gesto que este no olvidó y que fue difundido por la agencia Xinhua como ejemplo del estilo personal del mandatario.

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Para el propio Xi, estos detalles condensan un principio clave de la política exterior de Beijing: la idea de que la amistad entre Estados se fortalece a partir del contacto humano y la empatía. Ya en 2017, durante la inauguración del Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional, había señalado que la «amistad que se deriva del estrecho contacto entre las personas es la clave de las sólidas relaciones entre Estados».

Veteranos, obreros y agricultores: la narrativa del líder cercano

En numerosas giras al extranjero, Xi se ha mostrado atento a veteranos y trabajadores, reforzando una imagen de dirigente austero y cercano a las bases. Durante una visita a Rusia en 2015, al notar que el veterano Gaverdovsky tenía dificultades para desplazarse, Xi decidió acercarse personalmente para entregarle una insignia conmemorativa, evitando que el hombre se moviera. El veterano declaró luego sentirse profundamente conmovido por el gesto.

Estos episodios son utilizados por la comunicación oficial china para subrayar la biografía de Xi, que incluye años de trabajo en el campo junto a agricultores, y para presentar al presidente como alguien que entiende las dificultades cotidianas de la población. De ese modo se alimenta una narrativa interna y externa en la que la diplomacia se apoya en la cercanía personal y la idea de respeto mutuo.

Encuentros con jóvenes y construcción de poder blando

La estrategia también incluye un trabajo sistemático con niños y jóvenes en distintos países. En mayo de 2024, durante una visita de Estado a Hungría, Xi fue saludado por Olah Tamara, una joven que, quince años antes, le había entregado flores cuando él aún era vicepresidente. Al reconocerla, el mandatario le recordó aquel encuentro y bromeó sobre cuánto había crecido, un intercambio breve pero simbólico que la joven describió como «cálido y amable».

En otros viajes, como en Alemania, Australia y Estados Unidos, Xi se ha detenido a conversar con estudiantes, responder cartas, hablar de deportes y música, e incluso invitar a jóvenes a conocer China mediante viajes de estudio. Bajo la mirada de Beijing, cada una de estas escenas aporta a construir una imagen de país abierto al diálogo, interesado en los intercambios culturales y dispuesto a proyectar su influencia a través del llamado poder blando.

«La amistad, que se deriva del estrecho contacto entre las personas, es la clave de las sólidas relaciones entre Estados», sostuvo Xi Jinping durante el Foro de la Franja y la Ruta en 2017.

En un contexto de fuertes tensiones geopolíticas y competencia con Occidente, estos pequeños gestos se convierten en piezas de una estrategia más amplia: mostrar a China como un actor global que combina firmeza en sus intereses con una diplomacia de gestos humanos, cuidadosamente difundidos al mundo.

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