Científicos europeos analizaron durante seis años a casi 3000 hombres y mujeres que realizan ese tipo de cuidados. La diversidad de roles fue la clave. Los investigadores, cuyo estudio fue publicado recientemente, puntualizaron: “Una mayor variedad de actividades de cuidado de los nietos se asoció con un mejor desempeño en la memoria episódica y mayores niveles de fluidez verbal”.

Investigadores de Países Bajos, Alemania, Suiza y Suecia encontraron que los abuelos y las abuelas que acompañan de cerca a sus nietos muestran mejores resultados en memoria y agilidad mental a lo largo del tiempo.
El hallazgo, que fue publicado en la revista Psychology and Aging, abre una puerta a pensar el vínculo entre generaciones como un aliado para la salud mental en la vejez.
En las abuelas, estos beneficios también resultan en una disminución más lenta del deterioro cognitivo con el paso del tiempo.
El equipo de investigadores fue liderado por Flavia Chereches. Estuvo conformado por especialistas de la Universidad de Tilburg en los Países Bajos, la Charlotte Fresenius Hochschule en Alemania, la Universidad de Ginebra en Suiza y el Instituto Karolinska en Suecia.
El análisis
Si bien millones de personas asumen este rol de cuidado, hasta ahora no se conocía su verdadero impacto en la salud mental. Los investigadores observaron que la mayoría de los trabajos previos solo analizaban si los abuelos cuidaban o no, sin mirar qué actividades hacían ni con qué frecuencia.
El objetivo fue ir más allá y descubrir si la variedad y el tipo de actividades con los nietos influyen en la memoria y la fluidez verbal.
El trabajo también indagó si las diferencias aparecen según el género de quien cuida, y si tareas como jugar o ayudar con la tarea escolar pueden tener efectos distintos en la mente.
El estudio incluyó a 2887 abuelos mayores de 50 años, parte del Estudio Longitudinal de Envejecimiento en Inglaterra. Los participantes respondieron encuestas y realizaron pruebas de memoria y lenguaje en tres momentos diferentes, entre 2016 y 2022.
Se preguntó si los abuelos cuidaban nietos, cuántos días al año y qué tareas realizaban: desde preparar comidas, jugar, ayudar con deberes, hasta acompañar a la escuela o cuidar durante una enfermedad.
El análisis comparó grupos de cuidadores y no cuidadores con perfiles parecidos, gracias a técnicas estadísticas que evitan que otros factores alteren los resultados. El tiempo dedicado al cuidado no resultó clave. Así lo señala el estudio: “Solo el hecho de cuidar, y no la cantidad específica de horas dedicadas al cuidado, importó para la salud cognitiva en este estudio”.
Tampoco el tipo de tarea puntual modificó el ritmo del deterioro mental. Sin embargo, quienes hacían más actividades lúdicas o escolares con sus nietos mostraron mejores resultados en el momento de la prueba.
Mayor variedad de actividades
La diversidad de roles fue la clave. Los investigadores puntualizaron: “Una mayor variedad de actividades de cuidado de los nietos se asoció con un mejor desempeño en la memoria episódica y mayores niveles de fluidez verbal”.
Entre abuelas y abuelos, hubo matices. Las abuelas cuidadoras presentaron mejores resultados y un menor deterioro mental que quienes no cuidaban.
En los abuelos, el beneficio se notó en el nivel actual, pero no en la velocidad de pérdida de capacidades.
La investigación sugiere que el contexto familiar y la percepción del cuidado pueden influir en los beneficios.
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