Logística y transporte, el gran freno a las exportaciones

La CERA advierte por el impacto de los costos logísticos en la competitividad

Buques portacontenedores y operaciones logísticas en un puerto argentino

NewsITe

La logística y el transporte volvieron a instalarse en el centro del debate sobre la competitividad externa de la Argentina. Un informe reciente de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), en el marco de la Estrategia Nacional Exportadora, sostiene que los costos logísticos, las demoras operativas y la fragmentación del sistema de transporte se han convertido en un factor crítico para el desarrollo exportador del país.

Lejos de limitarse a los incentivos fiscales o a la apertura de mercados, el documento identifica una serie de cuellos de botella estructurales vinculados con infraestructura, regulación y operación logística que terminan encareciendo cada embarque y restando previsibilidad a las cadenas de suministro. La combinación de largas distancias internas, infraestructura insuficiente y una matriz de transporte desequilibrada penaliza, según la CERA, la inserción internacional de los productos argentinos.

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Uno de los puntos que más preocupa al sector privado es el fuerte predominio del transporte carretero por sobre el ferroviario y el fluvial. Este esquema encarece el traslado de mercaderías, limita la escala y reduce la eficiencia, especialmente para exportaciones de gran volumen o bajo margen. La entidad empresaria plantea la necesidad de avanzar hacia una visión verdaderamente multimodal, que articule corredores viales, ferroviarios, fluviales y marítimos bajo una lógica de cadena de suministro integrada.

Infraestructura, corredores y modernización aduanera

El informe propone priorizar proyectos estratégicos de infraestructura logística, en particular aquellos vinculados con accesos a puertos, nodos intermodales, equipamiento operativo y mejoras en la Vía Navegable Troncal. Dragado, balizamiento, sistemas de gestión digital y esquemas tarifarios más eficientes aparecen como variables centrales para reducir sobrecostos en un corredor que es clave para el comercio exterior argentino.

  • Fortalecer accesos viales y ferroviarios a puertos y terminales.
  • Desarrollar centros logísticos intermodales que faciliten el trasbordo de cargas.
  • Actualizar la infraestructura aduanera y digitalizar procesos.
  • Mejorar la gestión y previsibilidad de la Vía Navegable Troncal.

En paralelo, la CERA subraya la necesidad de modernizar la infraestructura aduanera y los sistemas informáticos. Procesos todavía basados en documentación física, múltiples ventanillas y escasa interoperabilidad entre organismos se traducen en demoras, sobrecostos y pérdida de ventanas de carga. El sector exportador reclama sistemas digitales integrados, validaciones automáticas y un enfoque de control basado en riesgo que permita agilizar operaciones sin resignar seguridad.

Multimodalismo, digitalización y agenda verde

Otro eje sensible es la regulación del transporte multimodal. La normativa vigente contempla esta figura para importaciones, pero no para exportaciones, lo que obliga a fragmentar operaciones y multiplicar costos administrativos. La CERA impulsa una nueva ley específica para el comercio exterior exportador, que habilite el uso de un único documento de transporte para toda la cadena, desde el origen hasta el destino final.

El documento también llama a aprovechar mejor herramientas internacionales, como el sistema TIR, que permitirían desarrollar corredores alternativos hacia el Pacífico y fortalecer la conexión logística con mercados asiáticos, combinando tramos terrestres y marítimos. En este sentido, la digitalización de la documentación se vuelve un factor determinante: mientras el mundo avanza hacia el Bill of Lading electrónico, la Argentina muestra todavía una baja adopción, con fuerte dependencia de papeles impresos.

“La logística dejó de ser un asunto técnico para convertirse en un componente central de la política exportadora. Sin una estrategia integral en infraestructura, regulación y tecnología, la Argentina seguirá perdiendo competitividad frente a otros proveedores”, concluye el análisis difundido por la CERA.

Por último, la Estrategia Nacional Exportadora incorpora la dimensión ambiental como un desafío ineludible. La ausencia de mediciones sistemáticas de huella de carbono, la escasa infraestructura para combustibles alternativos y el rezago respecto de normativas internacionales amenazan con dejar al país fuera de los futuros corredores logísticos verdes. Integrar criterios de sustentabilidad a la planificación de la matriz de transporte, la infraestructura portuaria y la oferta energética aparece, así, como una condición para sostener y ampliar la presencia argentina en los mercados más exigentes.

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