El Papa León XIV endurece su mensaje tras el cruce con Trump
NewsITe
“Dios está del lado de los humildes y no de los soberbios”. Con esa frase, el papa León XIV profundizó su perfil crítico frente a los líderes mundiales durante una visita pastoral a Argelia, en medio de una fuerte tensión con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. El Sumo Pontífice habló en un hogar de ancianos en la ciudad de Annaba, ligada a la figura de San Agustín, y dejó un mensaje de fuerte contenido espiritual y político.
El viaje del Pontífice al país africano se desarrolla pocas semanas después de un duro intercambio con Trump, quien lo acusó públicamente de ser “débil” en política exterior y en materia de seguridad. Pese a esas críticas, León XIV evitó responder en términos personales y eligió reforzar la idea de que el Evangelio se pone del lado de los pequeños, los descartados y los que sufren la violencia y la guerra.
“Estoy contento porque Dios habita aquí, porque donde hay amor y servicio, allí está Dios”, sostuvo en inglés, frente a religiosas y a unos treinta ancianos que residen en el centro administrado por las Hermanitas de los Pobres. Minutos antes había recorrido el área arqueológica de la antigua Hipona, cuna de San Agustín, referente clave de la tradición teológica que inspira a su orden religiosa.
En otro tramo de su mensaje, el Papa afirmó que el corazón de Dios “está desgarrado por las guerras, la violencia, las injusticias y las mentiras”, pero remarcó que no se ubica “del lado de los malvados, de los prepotentes ni de los soberbios”, sino junto a “los pequeños y los humildes”, con quienes –aseguró– se construye cada día el Reino de paz. Más tarde tenía previsto celebrar una misa en la basílica dedicada a San Agustín.
Escalada verbal con Trump y repercusión global
Las palabras del Pontífice se conocen luego de que él mismo considerara “verdaderamente inaceptable” la amenaza de Trump de “aniquilar la civilización iraní”, e invitara a los fieles a comunicarse con sus dirigentes políticos para reclamarles que trabajen por la paz. Esa postura le valió el respaldo explícito del presidente iraní, Massoud Pezeshkian, que destacó su llamado al diálogo pese a las diferencias religiosas.
Trump, por su parte, intensificó el enfrentamiento en la red Truth Social, donde el domingo por la noche acusó al Papa de ser “débil en materia de seguridad y pésimo en política exterior”. “No quiero un Papa que piense que está bien que Irán tenga un arma nuclear”, escribió, según recogió la cadena CBS News. El mensaje se sumó a una serie de publicaciones en las que busca presentarse como un líder fuerte ante su electorado interno.
En ese contexto, generó fuerte polémica una imagen que el magnate republicano compartió y luego borró de sus redes: allí se lo veía con una bata, la mano sobre la frente de un hombre postrado y rodeado de una luz similar a la iconografía tradicional de Cristo. La escena incluía una esfera luminosa en la otra mano, la bandera de Estados Unidos y la Estatua de la Libertad de fondo, reforzando la idea de un “salvador” nacional. El material fue duramente cuestionado por sectores religiosos y políticos, que lo consideraron una banalización de los símbolos cristianos.
León XIV, en cambio, insistió en que no teme a la administración Trump y prometió defender “con firmeza” el mensaje del Evangelio frente a cualquier retórica belicista. Sus declaraciones tuvieron amplio eco en medios internacionales y reabrieron el debate sobre el rol de la Santa Sede como actor moral en los conflictos geopolíticos contemporáneos.
“El corazón de Dios no está con los prepotentes ni los soberbios; está con los pequeños y los humildes”, remarcó el Papa en Argelia.
Con tono sereno pero firme, el Pontífice volvió a colocar la defensa de los vulnerables y la búsqueda de la paz en el centro de su pontificado, marcando un fuerte contraste con el discurso de confrontación que domina parte de la política internacional actual.


