Las pymes acumulan cuatro meses consecutivos de retracción

Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas volvieron a retroceder en marzo y profundizaron la racha negativa que atraviesa el consumo. De acuerdo con el último informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la facturación a precios constantes cayó 0,6% interanual en el tercer mes del año y de esta forma el primer trimestre acumula un descenso del 3,6% frente al mismo período del año anterior.
El dato consolida una tendencia contractiva que se arrastra desde mediados del año pasado. Antes del registro de marzo, el índice de CAME ya había marcado bajas del 5,6% en febrero, 4,8% en enero, 5,2% en diciembre, 4,1% en noviembre y 1,4% en octubre, entre otras. La última suba relevante se había observado en mayo, cuando se cortó una serie previa de cinco meses en terreno positivo.
En la comparación mensual desestacionalizada, el Índice de Ventas Minoristas Pymes mostró una merma del 0,4% respecto de febrero, lo que revela que la debilidad del consumo no se explica solo por la base de comparación interanual, sino también por la dinámica de corto plazo. Comercios de distintos rubros reportaron menor afluencia de público y tickets de compra más reducidos.
Impacto de la pérdida de poder adquisitivo y la falta de crédito
Al analizar el escenario, CAME señaló que el inicio del ciclo lectivo contribuyó a dinamizar algunos gastos específicos vinculados con la vuelta a clases. Sin embargo, la entidad advirtió que la pérdida de poder adquisitivo de los hogares, combinada con el incremento de los costos operativos —alquileres, servicios, impuestos y reposición de mercadería— terminó recortando el volumen general de ventas.
La organización empresaria también remarcó la creciente dependencia del financiamiento bancario y la baja predisposición a encarar nuevas inversiones. Esta combinación, indicaron, configura un contexto de fuerte cautela: muchos negocios operan al día, postergan proyectos de ampliación y se enfocan en sostener el nivel de actividad actual.
“El 59,1% de los empresarios considera que el escenario no es apto para nuevos desembolsos de inversión”, advirtió CAME en su relevamiento sectorial.
En cuanto a las expectativas, el 48% de los comerciantes consultados prevé que las ventas se mantendrán en los niveles actuales en los próximos meses, mientras que un 39,7% confía en una mejora y un 12,4% proyecta un deterioro adicional. La lectura general es de prudencia, a la espera de señales de estabilidad macroeconómica y recuperación del salario real.
Cómo evolucionaron los principales rubros de consumo
El relevamiento por sectores confirmó que la debilidad del consumo no fue homogénea, aunque cinco de los siete rubros medidos terminaron en rojo en la comparación interanual. Los descensos más marcados se registraron en Perfumería (-9,8%) y en Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles (-8,3%), segmentos muy sensibles al humor del consumidor y que suelen resentirse cuando los ingresos pierden contra la inflación.
- Alimentos y bebidas: las ventas bajaron 0,9% interanual y acumulan una merma del 5,1% en lo que va del año. En términos mensuales desestacionalizados, se detectó una leve mejora del 1%, lo que podría estar reflejando cierta recomposición puntual.
- Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles: retrocedieron 8,3% frente a marzo del año pasado y suman una caída del 13,3% en el acumulado del año. Contra febrero, se verificó una baja del 7%, lo que muestra un freno fuerte en bienes ligados al equipamiento del hogar.
- Calzado y marroquinería: mostraron una disminución marginal del 0,1% interanual y arrastran un retroceso del 1,4% en el arranque de 2026, con ventas estancadas respecto del mes anterior.
- Farmacia: fue uno de los pocos rubros en positivo, con un incremento del 1,1% interanual y un alza acumulada del 1,9% en el año. En la medición intermensual desestacionalizada, registró una suba del 4,1%, impulsada por medicamentos y productos de cuidado personal esenciales.
- Perfumería: cayó 9,8% interanual y acumula un declive del 7,4% en el primer trimestre. En el cotejo mensual, la baja fue del 2,7%, reflejando que los consumos considerados prescindibles son los primeros en ajustarse.
- Ferretería, materiales eléctricos y de la construcción: avanzaron 2% interanual y 2,3% en el inicio de 2026, aunque cedieron 1,6% respecto de febrero. Este rubro mantiene cierta fortaleza por pequeñas obras de mantenimiento y refacción, aun en un entorno adverso.
- Textil e indumentaria: retrocedió 0,4% interanual y acumula una baja del 6,3% en el año. En la comparación intermensual desestacionalizada, la caída fue del 0,8%, en línea con un consumidor que estira al máximo el recambio de vestimenta.
Con este panorama, el comercio minorista pyme transita un comienzo de año desafiante, marcado por la contracción del poder de compra, el encarecimiento del financiamiento y la incertidumbre económica. De la velocidad con que se recompongan los ingresos reales y se estabilicen los costos dependerá que las ventas puedan dejar atrás la senda negativa en los próximos meses.

