Condiciones libertarias para un pacto con el PRO en la Ciudad

La Libertad Avanza (LLA) empezó a delinear en voz alta cuáles son las condiciones que impondrá al PRO para avanzar en un acuerdo electoral en la Ciudad de Buenos Aires de cara a 2027. Tras el desembarco de Diego Santilli en la Jefatura de Gabinete porteña, el diálogo entre los espacios volvió a abrirse, aunque desde el oficialismo nacional advierten que el entendimiento no será automático.
Fuentes libertarias consultadas por Noticias Argentinas describen que, más allá de los gestos de acercamiento, el PRO atraviesa una interna intensa que hoy dificulta cualquier negociación de fondo. En esa línea, un dirigente de peso del armado de Javier Milei graficó el panorama con crudeza: el partido fundado por Mauricio Macri tiene “un quilombo fuerte entre los primos” y hasta que no lo resuelva “es difícil sentarse a pensar” en una fórmula conjunta para la Jefatura de Gobierno.
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, ya blanqueó sus intenciones de buscar la reelección en 2027. Pero en LLA ponen en duda cuánto respaldo real tiene dentro de su propia fuerza. “¿Mauricio quiere que Jorge sea el candidato?”, se preguntó con ironía un alfil libertario, dejando entrever que la puja interna en el PRO sigue abierta y condiciona cualquier esquema futuro.
En 2025, Milei y Macri lograron una alianza acotada para las legislativas porteñas de octubre, tras una disputa interna que tuvo como protagonistas a Manuel Adorni y Silvia Lospennato, y que se definió a favor del primero. Ese antecedente mostró que la convivencia entre ambos espacios es posible, pero también que está atravesada por tensiones y desconfianzas mutuas.
Programa común y PRO “ordenado”, los requisitos de LLA
Entre las condiciones para un eventual acuerdo en la Ciudad, LLA pone en primer plano la necesidad de “coincidir programáticamente” con el PRO. No se trata solo de un reparto de cargos, remarcan, sino de asegurar que haya una agenda común en materia de ajuste del gasto, reformas estructurales y vínculo con el gobierno nacional.
El segundo requisito es político: el PRO deberá mostrar un partido ordenado, sin la fractura que hoy se percibe entre el macrismo duro y los sectores que buscan despegarse de Milei. “Son raros los primos. No pasa lo mismo en la provincia de Buenos Aires, donde la alianza se da de manera natural”, señaló un integrante de la mesa política libertaria, marcando el contraste entre el conurbano y la Capital.
En paralelo, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, había instruido inicialmente a la tropa liberal a competir en territorio porteño con un candidato propio, sin depender de acuerdos con el PRO. Ese mandato sigue vigente, aunque ahora se analiza la posibilidad de flexibilizarlo si el socio amarillo logra encauzar su interna y se sella un entendimiento programático sólido.
Milei, Macri y una relación atravesada por la tensión
En la Casa Rosada reconocen que el mayor capital político del PRO continúa radicado en la Ciudad de Buenos Aires, distrito donde gobierna desde 2007. Sin embargo, en Balcarce 50 prefieren postergar las definiciones de armado para después del Mundial 2026, con la mirada puesta en cómo llegue la economía y el humor social a esa instancia.
El vínculo personal entre Javier Milei y Mauricio Macri suma incertidumbre al tablero. Si bien hubo gestos como la designación de Santilli en la administración porteña, en el entorno presidencial descartan que eso implique un giro inmediato en la relación. En sus últimas apariciones públicas, Milei volvió a cargar contra el exmandatario por la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), a la que calificó como una “estafa” a los argentinos.
“El propio gobierno de Mauricio Macri estafó a los argentinos defaulteando la deuda en pesos. ¿Reperfilamiento? Una palabra educada para decir default”, sostuvo Milei en una entrevista con el canal de streaming Neura.
Con este telón de fondo, el eventual acuerdo LLA–PRO en la Ciudad de Buenos Aires aparece hoy como una posibilidad abierta pero condicionada: dependerá del orden interno del PRO, de la afinidad programática y de cómo evolucione una relación Milei–Macri que alterna momentos de cooperación y de fuerte tensión política.

