La UCR intenta dejar atrás sus internas en la Cámara alta

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Tras un año y medio signado por internas feroces y disputas que recordaron a los peores momentos de su centenaria historia, la Unión Cívica Radical (UCR) transita un intento de recomposición en el Senado de la Nación. El bloque que conduce el correntino Eduardo Vischi logró mostrarse alineado durante las últimas sesiones extraordinarias, con asistencia perfecta y definiciones consensuadas que, a diferencia de meses anteriores, no derivaron en escándalos públicos ni fracturas a cielo abierto.
Referentes del radicalismo admiten que el clima interno fue “muy complejo” y que, en la puja por posicionarse frente al Gobierno libertario en un año electoral, hubo sectores que buscaron ser “más opositores que el propio kirchnerismo”. Esa lógica, reconocen, llevó a decisiones que dañaron la construcción interna y expusieron al partido a nuevas derrotas en representación parlamentaria, en un contexto de caída de bancas y pérdida de influencia en el Congreso.
En los pasillos del Senado señalan que uno de los cambios más notorios fue el cese de las “jugadas paralelas” y de las operaciones cruzadas entre despachos radicales, que generaban desconfianza y ruido constante. Legisladores del interior remarcan que ese estilo, más asociado a la lógica del kirchnerismo duro, había calado en algunos dirigentes que, a la vez que reclamaban consenso, mostraban escasa predisposición a acercar posiciones cuando se discutían proyectos sensibles.
El rol de Bullrich y la nueva dinámica con el oficialismo
En este proceso de recomposición interna, distintos senadores valoran el papel de la ministra de Seguridad y jefa del espacio libertario, Patricia Bullrich, como interlocutora clave con la Casa Rosada. Su mediación, señalan, permitió descomprimir tensiones y ordenar el “peloteo” entre el Congreso y el Poder Ejecutivo durante el tratamiento de proyectos centrales en las extraordinarias.
Entre los avances más relevantes, el Congreso aprobó el Presupuesto 2026, el primero de la gestión Milei luego de dos prórrogas del esquema 2023, y la denominada ley de inocencia fiscal, que busca incentivar el blanqueo de dólares no declarados mediante la actualización de los mínimos para configurar evasión simple o agravada. Ambos textos contaron con acompañamiento radical en el Senado, en un marco de mayor disciplina interna.
Distinto es el panorama de otros temas clave que quedaron pendientes de tratamiento en la Cámara alta, como la reforma laboral y las modificaciones a la ley de glaciares. Para avanzar en esos proyectos, el oficialismo necesita construir mayorías: parte de un interbloque libertario de 21 senadores y requiere llegar a los 37 votos para habilitar el recinto, por lo que debe ir en busca de la UCR (10 bancas), el PRO (3) y un grupo de legisladores provinciales que no siempre responden de manera directa a sus gobernadores.
Desafíos hacia febrero y el equilibrio de fuerzas
En el radicalismo señalan que la clave en las próximas semanas será cómo se rediscute la reforma laboral y si logran sostener una postura unificada. Algunos legisladores aseguran que, antes de la caída del Presupuesto 2026 en Diputados, los votos para avanzar estaban encaminados, aunque admiten que cualquier modificación del contexto político puede alterar el escenario y reducir el capital disponible para aprobar normas controvertidas.
El desafío para la UCR será mantener la cohesión en un tablero en el que el oficialismo dependerá, una y otra vez, de sus votos para sacar leyes sensibles. Con menor volumen que en décadas anteriores, pero aún con capacidad de inclinar la balanza en el Senado, el partido centenario intenta evitar nuevas fracturas, dejar atrás las internas más ásperas y reposicionarse como socio crítico, pero previsible, frente al gobierno libertario.
“Es importante que estemos juntos, ya que volvimos a caer en representación. Esto no debe olvidarse”, resumió un senador radical, que insistió en que los errores recientes no deberían tapar el surgimiento de nuevos cuadros jóvenes dentro del partido.
Mientras el Ejecutivo prepara una nueva convocatoria a sesiones y ajusta el contenido de la reforma laboral, en la UCR saben que cada voto contará y que cualquier paso en falso puede reavivar viejas heridas. El Senado vuelve a ser, así, el escenario donde el radicalismo define cuánto poder real conserva y qué lugar aspira a ocupar en la reconfiguración política de la era Milei.

