La pesca marítima volvió a traccionar la actividad industrial

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La actividad pesquera registró en julio de 2026 un salto extraordinario y se consolidó como uno de los motores de la producción industrial en la Argentina. De acuerdo con los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Índice de Producción Industrial (IPI) de pesca mostró una suba interanual de 300,2%, mientras que, en comparación con junio, el avance fue del 7,1%.
El informe oficial señala que, en el período enero-julio de 2026, la industria pesquera acumuló un incremento de 57,2% frente a igual lapso de 2025. A su vez, la serie tendencia-ciclo del IPI pesquero también se movió en terreno positivo, con un alza de 1,4% respecto del mes anterior, lo que da cuenta de una mejora sostenida más allá de las oscilaciones mensuales.
Dentro del sector, la categoría “Pesca marítima” fue la gran protagonista: en julio creció 523,1% respecto del mismo mes del año pasado y acumuló un aumento de 68,5% en los primeros siete meses del año frente a 2025. Esta rama de actividad explicó casi por completo el salto del índice general, con una incidencia positiva de 304,9 puntos porcentuales en la variación interanual.
Contrastes con la acuicultura y desempeño por especies
El otro componente del sector, la “Acuicultura”, mostró un comportamiento más moderado. En julio sufrió una caída de 11,2% interanual, aunque en el acumulado enero-julio de 2026 mantiene una mejora de 12,9% frente al mismo período de 2025. Por esta razón, su contribución al índice general fue negativa: restó 4,7 puntos porcentuales a la variación interanual del IPI pesquero.
Al desagregar los datos por grupos de especies, se observan diferencias marcadas. El grupo “Peces” tuvo en julio una leve baja de 0,4% en comparación con igual mes del año pasado, pero entre enero y julio acumuló una suba de 11,9% interanual. Esta evolución se tradujo en una incidencia negativa marginal de 0,3 puntos en el resultado general del índice.
El mayor dinamismo se dio en los “Crustáceos”, donde el registro de julio fue excepcional: el INDEC informó un salto interanual de 2.786,8%, acompañado por un incremento de 324,8% en el acumulado de los primeros siete meses del año frente a 2025. Este fuerte repunte se explica por una base de comparación muy baja y por una mejora significativa en los desembarques de especies de alto valor comercial, clave para las exportaciones del sector.
Crustáceos en alza y retroceso de los moluscos
En contraste, el grupo “Moluscos” atravesó un escenario adverso. En julio cayó 59,3% en relación con el mismo mes de 2025 y, en el acumulado enero-julio, retrocedió 8,4% interanual. Esta dinámica negativa tuvo impacto sobre el índice general, con una incidencia de -3,7 puntos porcentuales en la variación interanual del IPI pesquero.
De este modo, el informe del INDEC muestra un mapa heterogéneo dentro de la actividad: mientras crustáceos y pesca marítima empujan con fuerza las estadísticas, la acuicultura y los moluscos operan como contrapeso. Pese a esas disparidades, el balance global del sector pesquero en lo que va de 2026 se mantiene claramente favorable.
Desembarques: fuerte impulso de los buques congeladores
La desagregación por tipo de buque también permite dimensionar qué segmentos explican la expansión. En julio de 2026, los desembarques de “Buques fresqueros” aumentaron 85,7% interanual y sumaron un alza de 11,8% en el período enero-julio respecto de igual lapso de 2025. Estos barcos aportaron una incidencia positiva de 51,8 puntos porcentuales en la variación del índice de pesca marítima.
Más contundente aún fue el desempeño de los “Buques congeladores”: sus desembarques crecieron 1.191,6% frente a julio de 2025 y acumularon una suba de 98,7% en los primeros siete meses del año. De acuerdo con el informe, este segmento tuvo una incidencia positiva de 471,3 puntos porcentuales en la variación interanual del índice de pesca marítima, constituyéndose en el principal motor del salto estadístico.
Con estos resultados, la pesca se posiciona como uno de los sectores que más traccionan la producción industrial, con especial impacto en las economías vinculadas a los puertos del litoral marítimo argentino y en la generación de divisas a través de las exportaciones de productos del mar.

