Desde la denuncia de Viviana Canosa contra el cantante L-Gante por supuesta violencia de género, la controversia de las fotos de la senadora Carolina Losada y la agresión del dirigente Schulman a una empleada de transporte, son varios los hechos mediáticos que afectan al colectivo feminista en su conjunto y disparan cuestiones respecto al rol de la mujer, la política y los medios.

De la redacción de El Norte
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Tras el show de L-Gante en Tecnópolis, la conductora televisiva Viviana Canosa y el músico protagonizaron un fuerte ida y vuelta en redes sociales. A raíz del tenso cruce la periodista decidió iniciar acciones legales contra el cantante por violencia de género, cuestionando que no recibió aporte de los movimientos feministas. En este caso, además de la cuestión de género se mezcla el debate político y, por supuesto, lo mediático, ya que esta controversia coincide con el arranque del nuevo ciclo televisivo de la conductora. Respeto al rol de los colectivos feministas, la política y la manipulación de estas cuestiones en los medios, EL NORTE dialogó con Érika Martínez, quien se encuentra trabajando intensamente en la Multisectorial de las Mujeres de San Nicolás y participando en la campaña sobre la prevención y declaración de violencia en la ciudad, siendo además psicóloga social.
“Lo principal siempre de estas cuestiones referidas a la política y a las mujeres es que se puedan visibilizar como punto de partida a lo que pasa en la perspectiva de género. En muchos casos, al volverse virales, mediáticas, nos sirve para que el alcance sea mayor y más personas se puedan enterar, cuestionar, informar y sentirse identificadas”, expresó. “A su vez esto no siempre puede ser tan positivo respecto a cuál es la intención y uso que se le quiera dar, no siempre se da de manera lineal, en muchos casos se las usan para desinformar, creando adoctrinamiento hacia las mujeres e incluso militando contra los derechos de la mujer adquiridos o que faltan adquirir y se pone en juego la política”, agregó respecto al peligro de la desinformación.
“Lo importante es poder capitalizar estas cuestiones cuando están en las redes y en los medios. La relación de lo mediático con la política tiene que ser que el movimiento de mujeres debe tomarlo, involucrarse y ponerlo en agenda para que puedan transformarse en políticas públicas. Si solo lo dejamos en que se haga viral o que lo cuestionemos por redes sociales o medios de comunicación, la lucha queda por la mitad. Es un punto de partida, pero no es el final. Está bien que sirva para cuestionarnos, sentirnos identificadas, hay que entender lo que respecta a la violencia de género y la desigualdad, que se da como cultural no solo en el plano de la conciencia, de la individualidad o pensarnos que si nos deconstruimos bastará para terminar con este sistema machista, capitalista y patriarcal. Tenemos que tomarlo como positivo, escuchar cuáles son las necesidades, por qué se hace viral, y si hay desinformación, poder capitalizarla y transmitir la información correcta. Es importante mantenernos unidas, organizadas y en la lucha”, dijo.
Estereotipos
Otro hecho que causó controversia fue el pasado 9 de febrero, cuando una foto de la periodista y ahora legisladora de Juntos por el Cambio por Santa Fe junto al padre Ignacio Pérez se viralizó en las redes sociales, siendo plagada de críticas por la vestimenta escotada que ella utilizaba.
Sobre este episodio Martínez expresó: “Principalmente lo que intensifica esto es la diferenciación de los roles de género. Por un lado está lo que se espera por ser mujer y, en este caso, de que si es profesional, se vista de una manera, se comporte de una manera y todo acrecentando lo que tiene que ver con estereotipos de género, donde la desigualdad se marca en que no se mide o no se hace tanto hincapié si le pasa a un hombre. Hay una constante que sufrimos las mujeres de que es que el resto de la sociedad, en su conjunto, tiene derecho a opinar sobre el cuerpo y este derecho a opinar está más ligado a juzgar, escondiendo un adoctrinamiento a los estereotipos acerca de cómo cree que debe ser y cómo se espera que sea. Me parece que deberíamos quedarnos o, por lo menos, ponernos a cuestionar y a pensar por qué nos indignamos cuando hay ciertos aspectos que viene de una mujer y no de los hombres. Porque incluso cuando tiene que ver con el aspecto más de lo físico, de la vestimenta, al hombre siempre se lo resalta como seductor, atractivo, en cambio a la mujer basta una puntada para denigrar, para decir que no es tan profesional, como el caso de Carolina Losada, siempre buscando minimizar y cuestionar sobre todo. Además de que debe salir a dar explicaciones de esto y se corre un eje de lo principal que tiene que ver con el lugar que ocupamos las mujeres en las agendas de política pública, en la violencia que sufrimos, que son cuestiones principales que nos atraviesan y que deberíamos todos como sociedad tenerlo más presente”, expresó al respecto.
Violencia
Otro hecho mediático que generó repudio de todos los movimientos de derechos humanos y colectivos feministas fue lo referido al dirigente José Ernesto Schulman, ahora expresidente de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, el cual discutió y golpeó a una empleada de la empresa Ruta Atlántica porque el ómnibus que estaba esperando venía más demorado de lo que le habían informado. “Es repudiable, un hecho de violencia que por otro lado muestra la impunidad de un hombre que se puede enajenar con una mujer y le pega. Que esto se haga viral sirve como disparador para que lo sigamos teniendo en agenda, que continuemos trabajando en la prevención con una labor a largo tiempo en la sociedad, de que entiendan que las mujeres no somos cosas ni propiedad de los hombres”, agregó.

