Una novela sobre el día en que todo se viene abajo

NewsITe
En La forma del derrumbe, su primera novela, la escritora y periodista Laura Cukierman se interna en los pliegues más íntimos de una familia de clase media porteña que, en apenas 24 horas, ve desmoronarse la imagen de armonía que creía tener. La obra, publicada por el Fondo de Cultura Económica, propone una mirada incómoda pero necesaria sobre la maternidad, la culpa y aquello que padres e hijos eligen ver —o no— del otro.
La historia se dispara una mañana de domingo, cuando Sofía, protagonista y madre de Federico, recibe una noticia devastadora: su hijo fue detenido, acusado de liderar una banda dedicada a robar a amigos, vecinos y compañeros de colegio durante más de un año y medio. Ese dato policial funciona como un punto de quiebre que sacude no sólo a la familia, sino también la idea misma de quiénes somos frente a los demás.
A partir de ese impacto inicial, la novela se concentra en las 24 horas posteriores al arresto. Sofía y su marido intentan acercarse a Federico, entender qué pasó, pero el joven marca distancia, rechaza cualquier gesto de contención y reclama un abogado propio, desconocido para sus padres. Ese movimiento, aparentemente legal y frío, abre una grieta emocional que expone tensiones viejas, silencios y zonas oscuras en los vínculos.
Una familia bajo la lupa
Cukierman convierte la caída de certezas de Sofía en un relato donde conviven sentimientos contradictorios: la negación, la rabia, la vergüenza, el amor incondicional y la imposibilidad de comprender al otro. Incluso un detalle mínimo —una mancha negra en la rodilla de Federico, presente desde su nacimiento— toma un nuevo sentido cuando el derrumbe avanza y ya nada parece sostenerse como antes.
Alrededor del núcleo familiar se suman miradas externas: conocidos que juzgan, opinan o intentan ofrecer explicaciones sencillas para una situación compleja. La novela se distancia de esas respuestas rápidas y obliga a la protagonista a revisar sus propias decisiones: cuánto quiso ver de su hijo y cuánto decidió no mirar.
Maternidad, responsabilidad y el límite del conocimiento
Con una prosa precisa y por momentos filosa, la autora indaga en un interrogante que atraviesa a muchas madres y padres: ¿es posible conocer por completo a un hijo? En esa búsqueda, Cukierman explora también el desgaste del matrimonio, la relación de Sofía con su propia madre y la construcción de una identidad femenina atravesada por mandatos y expectativas.
- La acción transcurre en el lapso limitado pero intenso de un día.
- El foco está puesto en la subjetividad de Sofía y su proceso de derrumbe.
- La denuncia policial funciona como disparador de un conflicto más profundo.
- Las voces del entorno social reflejan prejuicios contemporáneos sobre juventud y delito.
Lejos de quedarse en el tono solemne, la novela incorpora destellos de humor sagaz que alivian la tensión sin minimizar el conflicto. Esa combinación le permite a Cukierman abordar una tragedia cotidiana y verosímil desde un ángulo íntimo, donde lo policial es apenas el telón de fondo de una reflexión más amplia sobre vínculos, responsabilidad y deseo.
“La forma del derrumbe” se inscribe en una tradición de narrativa argentina que convierte lo doméstico en escenario de grandes conflictos morales y emocionales.
Nacida en Buenos Aires, Laura Cukierman estudió Ciencias de la Comunicación en la UBA y se desempeña como periodista y productora de radio y televisión, además de trabajar en comunicación institucional ligada al ámbito cultural. Antes de esta novela publicó Las chicas malas no transpiran y cuentos en revistas y antologías. Con La forma del derrumbe, confirma una voz propia interesada en interrogar las zonas más frágiles de la vida familiar contemporánea.

