
luego de la llegada de dos líneas férreas, de la ampliación de su puerto y posterior traslado a nuevas instalaciones, pero las agitaciones económicas y políticas de 1890 y 1893 nuevamente la tocan en sus fibras íntimas. El modelo agroexportador de país hizo que su dirigencia política pensara en una ciudad, que desde un centro de poder focalizada en torno a la plaza principal, donde estaban los estamentos políticos y sectores económicos más importantes, irradiara su progreso hacia sus periferias. Ese fue el orden de expansión de los primitivos servicios públicos tanto de transporte como de aguas corrientes y cloacales.
Industrialización
La ciudad se transforma literalmente en el modelo de industrialización por sustitución de importaciones y la ciudad del Acuerdo dio lugar a la Ciudad del Acero. Las quintas y viñedos motivaron la creación de numerosos barrios. La ciudad, económicamente expansiva, exigió de las administraciones municipales planes más activos para llevar los servicios de agua, luz y cloacas a sus destinos. Estos desafíos ponían a prueba las diversas gestiones civiles y militares que, a raíz de los incesantes golpes de Estado entre 1930 y 1976, se turnaban en el sillón de Rivadavia y Pellegrini.
La Ciudad del Acero arrastraba una deuda social importante que intentaba enfrentar con ayudas nacionales o provinciales que no alcanzaban a satisfacer el crecimiento constante al amparo del modelo industrialista citado y que entra en crisis a partir de 1974. El regreso a la democracia en 1983 devolvió a una ciudad que buscaba como orientación solucionar estos servicios básicos y hacia allí se orientaron las administraciones posteriores que incluso tuvieron que afrontar la depresión económica y social que sufre San Nicolás con la privatización de Somisa, el quiebre de La Emilia ITSA y el cierre de numerosas otras empresas. La identidad religiosa de San Nicolás se afianzó con el surgimiento del fenómeno Mariano y San Nicolás pasó a ser la Ciudad de María.
Las administraciones municipales de esta histórica ciudad se cobijaron bajo diversos paradigmas, ideas o proyectos de ciudad que se aceleraban o atrasaban en sus funciones con éxitos o fracasos que a veces eran responsabilidades propias o ajenas. Ya en el siglo XXI, con un capitalismo avasallante y una cuarta revolución industrial que impone el aporte de las nuevas tecnologías en la producción y origina nuevas exigencias por parte de la ciudadanía, San Nicolás alcanzando prácticamente el 100% de agua, luz y cloacas apuesta por obtener el mismo porcentaje de asfalto y de llegada de fibra óptica o Internet a los puntos más alejados.

