La Cámara Argentina de la Industria del Juguete estimó que alrededor de 300 jugueterías dejaron de atender al público en sus locales durante los últimos tres años. La caída del consumo y el crecimiento de las compras internacionales profundizaron una crisis que también se refleja en San Nicolás.

La crisis que atraviesa el sector juguetero profundizó el cierre de comercios en todo el país. Desde 2023, unas 300 jugueterías dejaron de atender al público en sus locales, según estimaciones de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete.
El número incluye situaciones diferentes. Algunos negocios cerraron definitivamente, mientras que otros abandonaron sus establecimientos físicos y trasladaron las ventas al comercio electrónico para reducir costos y sostener la actividad.
“Del 2023 para acá nosotros tenemos una estimación de unas 300 jugueterías que cerraron su atención en la calle. Algunas de manera definitiva y otras que migraron al canal online”, señaló Julián Benítez, presidente de la entidad.
El escenario prolonga las dificultades que el sector viene mostrando durante 2026. En San Nicolás, comerciantes consultados por EL NORTE antes del Día de las Infancias ya habían advertido sobre el menor movimiento y la cautela de los consumidores al momento de comprar.
Las promociones bancarias, las cuotas y los descuentos por pagos en efectivo adquirieron entonces mayor importancia para concretar operaciones. A nivel nacional, las ventas de las jugueterías también registraron una caída interanual durante una de las fechas más importantes para la actividad.
Menos consumo y más compras en plataformas internacionales
Benítez identificó la pérdida del poder adquisitivo como uno de los principales problemas que enfrenta el comercio. Según explicó, una parte creciente de los ingresos familiares se destina a cubrir necesidades básicas, dejando menos margen para otros consumos.
A ese escenario se sumó el crecimiento de las compras realizadas directamente en plataformas internacionales. Para la Cámara, esta modalidad incorporó una competencia adicional para jugueterías, distribuidores y fabricantes argentinos.
“El sector comercial distribuidor e importador se vio afectado por el puerta a puerta internacional además de la caída del poder adquisitivo del consumidor, que está comprometido en bienes y necesidad. Puntualmente el puerta a puerta hizo estragos a nivel comercial”, afirmó Benítez.
El dirigente mencionó particularmente a plataformas como Temu y Amazon. Allí, los consumidores pueden adquirir determinados productos en el exterior sin recurrir a los comercios tradicionales argentinos.
“El consumidor que tiene capacidad en vez de ir a la juguetería hace un pedido a Temu o Amazon e ingresa directamente. Después está la subfacturación del tema de contrabando”, sostuvo.
La Cámara advierte por los denominados “manteros digitales”
El crecimiento de las compras internacionales también generó otra modalidad que preocupa a los representantes del sector. Según Benítez, algunas personas compran mercadería en el exterior para posteriormente revenderla dentro del país mediante redes sociales.
El presidente de la Cámara denominó “manteros digitales” a quienes realizan este tipo de operaciones. Además, cuestionó la falta de controles y las diferencias impositivas que existen respecto de los comercios formalmente establecidos.
“Todo eso se vende sin ningún tipo de control, no pagan impuestos. Y es algo que está ocurriendo en otros sectores también”, señaló.
Benítez indicó que la Cámara participa de una mesa de trabajo sobre contrabando junto con la Unión Industrial Argentina y el Ministerio de Seguridad. Según afirmó, allí vienen observando un crecimiento de este tipo de ofertas.
El comercio online gana terreno frente a los locales físicos
La transformación de los hábitos de consumo también obliga a las jugueterías a modificar su manera de vender. El comercio electrónico dejó de funcionar únicamente como un complemento y, para algunos negocios, se convirtió en una alternativa frente al cierre de sus locales.
La estimación de 300 jugueterías que dejaron la atención presencial desde 2023 refleja ambas caras del proceso. Mientras una parte desapareció del mercado, otra buscó continuar exclusivamente mediante canales digitales.
El sector enfrenta así una combinación de menor consumo, mayor presencia de productos importados y nuevas formas de comercialización. Una situación que alcanza tanto a fabricantes y distribuidores como a los comercios que todavía mantienen abiertos sus locales.

