La Corte de EE.UU. habilita a Trump a retomar deportaciones

La Corte Suprema respalda, en forma provisoria, la política migratoria de Trump

La Corte Suprema de EE.UU. habilita las deportaciones de migrantes a terceros países

NewsITe

La Corte Suprema de Estados Unidos autorizó de manera temporal al gobierno de Donald Trump a reanudar su política de enviar migrantes a terceros países con los que no tienen vínculos directos. La medida, que vuelve a poner en el centro del debate la dureza de la agenda migratoria del republicano en su segundo mandato, tendrá vigencia mientras el máximo tribunal analiza en profundidad la legalidad de este esquema de deportaciones.

El fallo suspende una orden emitida en febrero por un juez federal de distrito que exigía mayores garantías de debido proceso para las personas expulsadas, incluida la obligación de informarles y permitirles impugnar su deportación antes de ser enviadas a naciones que no son las de origen. Esa decisión había sido ratificada en gran medida por un tribunal federal de apelaciones, lo que había frenado parcialmente la estrategia oficial.

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La administración Trump sostiene que esas trabas judiciales limitaron la capacidad del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para “expulsar eficazmente a extranjeros”, entre ellos migrantes con antecedentes penales. Con el aval provisorio de la Corte, el gobierno vuelve a apoyarse en una política vigente desde marzo de 2025 que permite remitir a los deportados a terceros países sin informarles el destino final, siempre que esos Estados ofrezcan garantías formales de que no incurrirán en persecución ni torturas.

Más de 25.000 expulsiones y un mapa de destinos controvertidos

De acuerdo con organizaciones de derechos humanos citadas por France 24, más de 25.000 migrantes ya fueron deportados a 29 países bajo este esquema, implementado el año pasado. La mayoría de las expulsiones se dirigió a México, aunque el gobierno de Trump también recurrió a destinos con altos niveles de inestabilidad política y riesgo para la población civil.

Entre los países receptores figuran Sudán del Sur —para el cual el propio Departamento de Estado de EE.UU. desaconseja los viajes por la combinación de delincuencia, secuestros y conflicto armado—, Uganda, Guinea Ecuatorial, Liberia y la República Centroafricana, entre otros. Especialistas y ONG alertan que, aunque existan compromisos diplomáticos, en la práctica resulta muy difícil controlar las condiciones de seguridad que enfrentarán los deportados.

Celebración oficial y críticas de organismos de derechos humanos

La decisión del máximo tribunal fue celebrada por James Percival, asesor jurídico general del DHS, quien destacó en la red social X que se trata de “la segunda victoria ante la Corte Suprema en menos de una semana” para la política migratoria de la administración Trump. Según el funcionario, la restitución plena del programa representa “un mal día tanto para los delincuentes ilegales como para los activistas a favor de las fronteras abiertas” y volvió a instar a quienes se encuentran de manera irregular en Estados Unidos a aceptar la deportación voluntaria.

  • El programa habilita deportaciones a terceros países sin notificar el destino al migrante.
  • Más de 25.000 personas habrían sido expulsadas a 29 naciones desde su implementación.
  • Organismos internacionales cuestionan los riesgos de violaciones a los derechos humanos.
  • El gobierno alega que la medida es clave para acelerar las expulsiones, incluso de personas con antecedentes penales.

Los tribunales inferiores habían establecido que los migrantes tienen derecho a ser notificados y a cuestionar su deportación antes de ser enviados a países que no son los suyos.

En paralelo, el Departamento de Justicia informó que, a raíz del fallo que había bloqueado las deportaciones, el DHS debió cancelar un vuelo destinado a tres países con 70 migrantes a bordo, algunos de ellos con antecedentes. Ahora, con el nuevo guiño de la Corte Suprema, la administración Trump retoma una de las piezas centrales de su ofensiva contra la inmigración irregular, mientras crecen las advertencias sobre el impacto humanitario y las tensiones diplomáticas que puede generar esta estrategia en la región y en otros puntos del planeta.

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