La actividad tendrá lugar desde las 12 en el predio Madre Tierra, ubicado en Av. Moreno y Ugarte. El encuentro incluirá el tradicional homenaje a la Madre Tierra, espectáculos musicales, ballets folclóricos y servicio de cantina.

La ceremonia de la Pachamama tendrá una nueva edición en San Nicolás el próximo domingo 2 de agosto. La convocatoria es a partir de las 12 en el predio Madre Tierra, ubicado en la esquina de Av. Moreno y Ugarte, donde se desarrollará el tradicional ritual de agradecimiento acompañado por propuestas artísticas y culturales.
La programación contará con la participación de los músicos Iván Salcedo, Pedro Acuña, Los Sivori, Ecos de Familia, Sangre Nómade y Hugo Reyna y Willy Jaime. También actuarán el Grupo de Baile Huella de Amor, el Ballet San Antonio, el Taller Sueños Cumplidos, Madurando Sueños y el Ballet Surco y Tradición de Ángel.
La conducción estará a cargo de Hernán Núñez, mientras que el servicio de cantina será organizado por Madre Tierra.
Una tradición con raíces ancestrales
La celebración de la Pachamama tiene su origen en los pueblos andinos, que cada 1° de agosto rinden homenaje a la Madre Tierra como fuente de vida y sustento. La ceremonia simboliza el agradecimiento por las cosechas, los alimentos y los bienes recibidos, al tiempo que representa un pedido de salud, trabajo y prosperidad para el ciclo que comienza.
Durante el ritual, los participantes realizan una ofrenda a la tierra en un pozo especialmente preparado para la ocasión. Allí depositan alimentos, bebidas, hojas de coca, semillas y otros elementos simbólicos como muestra de gratitud por los frutos recibidos y como un pedido de bienestar, abundancia y protección para el nuevo ciclo.
Entre las costumbres más difundidas de esta fecha se encuentra la de beber caña con ruda en ayunas durante la mañana del 1° de agosto. Según la tradición popular, esta práctica ayuda a alejar los males del invierno, atraer la buena fortuna y proteger la salud durante el resto del año. Aunque su origen combina creencias indígenas y costumbres populares del litoral argentino, con el tiempo se convirtió en un ritual que acompaña las celebraciones de la Pachamama en distintos puntos del país.

