La reducción de personal en empresas vinculadas al sector disminuye los aportes que sostienen la cobertura médica. En San Nicolás, la UOM registra entre 400 y 420 trabajadores menos en la actividad durante el último año. El impacto sobre la obra social se produce con cierto retraso y podría hacerse más visible en los próximos meses.

La crisis que atraviesa la actividad económica en distintos sectores y que tiene una expresión particularmente fuerte en la industria metalúrgica también empieza a trasladarse al sistema de cobertura de salud de los trabajadores. La pérdida de empleo reduce los aportes que sostienen las obras sociales, mientras los costos de las prestaciones médicas continúan aumentando.
En San Nicolás, el efecto se vincula con el peso de la actividad siderometalúrgica y con la cantidad de empresas que desarrollan tareas para Ternium. Desde octubre del año pasado, la UOM local registra una reducción de entre 400 y 420 trabajadores en la actividad, según explicó a EL NORTE Luis Sánchez, secretario de Asistencia Social del gremio.
El dirigente ubicó el comienzo del proceso en el conflicto que se produjo durante ese período entre Ternium y distintas empresas contratistas. A partir de entonces, varias de esas firmas perdieron contratos y redujeron sus dotaciones, mientras también se produjeron bajas de personal en compañías radicadas en el Parque Industrial Comirsa y en otros establecimientos de la ciudad.
Sánchez explicó que entre los trabajadores alcanzados se encuentran empleados de contratistas de Ternium cuyas empresas perdieron contratos, como Loberaz y Damluc, además de Casius y SJG, entre otras. “La mayoría de las empresas de Ternium tuvo una reducción de personal”, señaló. También mencionó el caso de Welding Alloys, en el Parque Comirsa, y de Leval, ubicada en la zona de Dámaso Valdés y avenida Moreno.
Un impacto que llega con demora
La disminución de personal no se refleja de manera inmediata en la cantidad de aportes que recibe la obra social. Los trabajadores que pierden su empleo mantienen la cobertura durante el período en que perciben el subsidio por desempleo, por lo que, como explicó Sánchez, la caída “se siente más tarde”. De acuerdo con el dirigente, ese proceso podría comenzar a hacerse visible con mayor claridad en los próximos meses, cuando finalicen esos períodos de cobertura. “Vamos a empezar a sentir la baja de obra social a partir del mes que viene, en estos meses”, señaló.
El desfase entre la pérdida del empleo y la baja efectiva de los aportes adquiere relevancia en un escenario en el que, al mismo tiempo, aumentan los costos de las prestaciones médicas. Consultas, estudios, medicamentos, prácticas y tratamientos deben seguir siendo cubiertos aun cuando disminuye la cantidad de aportantes.
El contexto de la industria
La situación local se inscribe en un escenario de retroceso de la actividad metalúrgica a nivel nacional. Según los últimos informes de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), la producción acumuló una caída del 5,5% durante los primeros siete meses de 2026 y el empleo sectorial se redujo 2,2% interanual. La entidad describió un escenario de debilidad de la demanda, con la actividad en niveles históricamente bajos.
En el análisis del sector aparecen, entre otros factores, la menor actividad de la construcción y el freno de la obra pública, mientras que la competencia de productos importados también forma parte de las preocupaciones planteadas por los industriales. Sin embargo, los propios datos de ADIMRA muestran que las importaciones metalúrgicas también vienen retrocediendo, un comportamiento que la entidad interpreta como parte de un achicamiento general del mercado.
En San Nicolás, las consecuencias tienen una dimensión particular por la estructura de la actividad y por la cantidad de trabajadores vinculados a empresas contratistas y proveedoras de la industria siderúrgica.
El impacto de esta situación trasciende además al ámbito local. Un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), elaborado sobre datos de la Encuesta Permanente de Hogares, señala que entre 2023 y el primer cuatrimestre de 2026 unas 735.000 personas dejaron de contar con obra social o prepaga. De ese total, 629.384 correspondieron a personas que dejaron la cobertura de obra social y 105.521 a quienes dejaron la medicina prepaga.
Sumadas a las aproximadamente 516.000 personas que ya dependían exclusivamente del sistema público, las personas que perdieron su obra social o prepaga elevan a alrededor de 1,2 millones el total de quienes tienen actualmente al sistema público como única cobertura de salud.

