La Boyita, la casa rodante anfibia que se adelantó a China

La Boyita, el invento argentino que unió ruta y río

Casa rodante anfibia Boyita en Argentina

NewsITe

Mientras las nuevas SUV chinas capaces de flotar sobre el agua acaparan titulares, Argentina tuvo hace más de medio siglo su propia respuesta anfibia. Se trata de la Boyita, una casa rodante ultraliviana y navegable que hoy es pieza de colección y símbolo del ingenio industrial nacional.

El reciente impacto mundial de modelos como la Yangwang U8, la lujosa SUV híbrida enchufable de BYD que puede flotar y desplazarse sobre el agua durante unos 30 minutos en situaciones de emergencia, invita a mirar hacia atrás y recordar que la idea de combinar ruta y río no es nueva en estas latitudes.

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La Boyita fue creada a fines de los años 60 por el ingeniero argentino Jorge Berichit, egresado de la Escuela Técnica Otto Krause y vinculado a la histórica firma Carrocerías El Detalle. Se produjo entre 1969 y 1980 y llegó a exportarse a varios países de América Latina e incluso a Alemania, un logro relevante para una pequeña empresa nacional de la época.

Una casa rodante anfibia hecha en Argentina

La gran innovación de la Boyita radicaba en su construcción en PRFV (plástico reforzado con fibra de vidrio), con una estructura completamente estanca. Gracias a ese diseño podía flotar y se le podía adaptar un motor fuera de borda de entre 5 y 15 HP, lo que le permitía desplazarse en lagunas, ríos tranquilos y espejos de agua aptos para embarcaciones livianas.

Con un peso cercano a los 350 kilos, la Boyita podía ser remolcada por autos populares de la época, desde berlinas medianas hasta compactos familiares. Su estética redondeada, las pequeñas ruedas y los faros traseros tomados del Fiat 1500 la convirtieron en una figura inconfundible en rutas y campings de todo el país.

En su interior ofrecía comodidades pensadas para el turismo familiar y las escapadas de fin de semana: comedor convertible en cama, cuchetas, cocina a garrafa, tanque de agua potable, aislación térmica y, como opción, un pequeño baño. También contaba con batería propia para alimentar iluminación y servicios básicos, algo innovador para la época.

De las publicidades setentistas al culto actual

En las publicidades de principios de los años 70, la Boyita se presentaba como “la primera casa anfibia del país” y se la recomendaba para “cazadores y pescadores comodones”, resaltando la posibilidad de sentirse “libre con la casa a cuestas”. El mensaje apuntaba a un público que buscaba aventura, pero con cierta dosis de confort.

  • Se fabricaron alrededor de 1.500 unidades entre 1969 y 1980.
  • Se exportó a mercados de América Latina y a Alemania.
  • Podía alojar hasta cuatro personas con diferentes configuraciones internas.
  • Mantenía plena funcionalidad tanto remolcada en ruta como flotando en el agua.

Con el paso del tiempo, la Boyita dejó de producirse, pero ganó un lugar destacado en la memoria afectiva de varias generaciones. Hoy existe un Boyita Club, una comunidad de propietarios y entusiastas que organiza encuentros, comparte repuestos y restauraciones, y mantiene viva la historia de este desarrollo argentino.

Más de 50 años después de su aparición, la Boyita es recordada como una de las ideas más originales de la industria nacional, mucho antes de que se hablara de SUV anfibias de alta gama.

El legado de su creador, Jorge Berichit, continuó con otros proyectos innovadores, como el Tecnotren, un vehículo ferroviario ultraliviano pensado para reactivar vías abandonadas en los años 90. En tiempos en que el mundo se asombra por las SUV chinas que flotan, la Boyita vuelve a escena como recordatorio de que en Argentina hubo pioneros capaces de imaginar una casa rodante que también pudiera navegar.

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