La histórica arenga a las tropas antes de recuperar las islas

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Horas antes del desembarco argentino en las Islas Malvinas, en la madrugada del 2 de abril de 1982, el contraalmirante Carlos Alberto Büsser reunió a los efectivos embarcados en el buque de desembarco ARA Cabo San Antonio y pronunció una arenga que quedaría grabada como uno de los discursos más significativos del inicio de la recuperación del archipiélago.
Hasta ese momento, la operación se desarrollaba bajo un estricto secreto. Muchos de los militares embarcados intuían que se trataba de una misión real, pero creían que el destino final sería la zona del Canal de Beagle, donde persistía el diferendo limítrofe con Chile. La confirmación llegó cuando Büsser reveló sin rodeos el objetivo: desembarcar en las Malvinas y desalojar a las fuerzas militares y autoridades británicas allí asentadas desde 1833.
De acuerdo con reconstrucciones históricas y documentos de la época, el jefe de la Fuerza de Desembarco enmarcó la operación en una dimensión histórica y política. “El destino ha querido que seamos nosotros los encargados de reparar estos casi 150 años de usurpación”, señaló, aludiendo a la ocupación británica del archipiélago. Su mensaje buscó reforzar la idea de que la acción militar se inscribía en una larga reivindicación de soberanía.
Uno de los ejes centrales de la arenga fue la instrucción sobre el trato a la población civil de las islas. Büsser ordenó que los habitantes fueran considerados ciudadanos argentinos y, en consecuencia, que se respetaran la propiedad privada y la integridad de todas las personas. “Respetarán a las mujeres, a los niños, a los ancianos y a los hombres”, enfatizó, y advirtió que todo acto de violación, robo o pillaje sería castigado de inmediato con la pena máxima.
Disciplina, entrenamiento y sentido de misión
El mensaje a bordo del ARA Cabo San Antonio también puso el foco en la preparación previa de las tropas. Büsser recordó el adiestramiento de años y el entrenamiento específico realizado en los meses anteriores. “Durante mucho tiempo hemos venido adiestrando nuestros músculos y preparando nuestras mentes y nuestros corazones para el momento supremo de enfrentar al enemigo. Ese momento ha llegado”, expresó, buscando reforzar la cohesión y la confianza en la operación.
El cierre de la arenga quedó marcado por una frase que se repite en los relatos de veteranos y crónicas históricas: “Mañana mostraremos al mundo una fuerza argentina valerosa en la guerra y generosa en la victoria. Que Dios los proteja. Ahora digan conmigo: ¡Viva la Patria!”. Aquellas palabras fueron el preludio del inicio formal de la guerra de Malvinas, que se extendería hasta el 14 de junio de 1982.
Cómo se desarrolló la Operación Rosario
La recuperación inicial de las islas se concretó a través de la Operación Rosario, iniciada en la noche del 1° de abril de 1982. Las Fuerzas de Tareas 40 y 20 zarparon desde la base naval de Puerto Belgrano el 28 de marzo, bajo el mando del propio Büsser, con el objetivo de ejecutar un desembarco anfibio rápido y sorpresivo en las cercanías de la capital del archipiélago.
- El desembarco principal se produjo en Playa Verde y en las inmediaciones de la residencia del gobernador británico, en las afueras de Puerto Argentino (entonces Puerto Stanley).
- A las 06:15 del 2 de abril las fuerzas argentinas aseguraron el aeropuerto, lo que permitió el arribo de aviones de transporte C-130 Hércules y consolidó el puente logístico con el continente.
- La capital quedó bajo control argentino en pocas horas, tras enfrentamientos puntuales en la zona de la casa del gobernador, donde murió el capitán de corbeta Pedro Edgardo Giachino, primer caído argentino del conflicto.
- El gobernador británico Rex Hunt negoció la rendición alrededor de las 9.30 del 2 de abril, formalizando la toma argentina de la capital isleña.
- El plan político del gobierno argentino contemplaba recuperar el control de las islas y, a partir de esa posición, abrir una instancia de negociación con el Reino Unido sobre la soberanía.
La arenga de Büsser, el desembarco del 2 de abril y la posterior guerra de Malvinas siguen siendo, más de cuatro décadas después, un capítulo central de la memoria colectiva y del debate histórico en la Argentina.
Con el paso de los años, los testimonios de los veteranos, la documentación desclasificada y los análisis historiográficos permitieron reconstruir con mayor precisión aquellas horas decisivas. La arenga en la cubierta del ARA Cabo San Antonio se mantiene como una postal de la previa al desembarco y como una pieza clave para entender el clima, las motivaciones y las tensiones que rodearon el inicio de la guerra por Malvinas.

