Jury a los fiscales del caso Dalmasso: qué dejó la primera semana
NewsITe
La primera semana del jury que se sigue en la Legislatura de Córdoba contra los fiscales que investigaron el crimen de Nora Dalmasso dejó un saldo de fuertes críticas, revelaciones sobre graves falencias en la pesquisa y renovadas preguntas sobre por qué, a casi dos décadas del hecho, el caso continúa impune.
En el banquillo están los fiscales Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro, acusados de presunto mal desempeño y negligencia en la investigación del asesinato ocurrido en 2006 en la ciudad de Río Cuarto. Los funcionarios defendieron su actuación y remarcaron la complejidad de la causa, pero los testimonios que se escucharon en estas jornadas profundizaron los cuestionamientos.
Uno de los momentos más resonantes fue la declaración de integrantes de la familia Macarrón, que apuntaron a que durante años se los señaló como responsables mientras, según denunciaron, se desatendían otras líneas de investigación. A su entender, la Fiscalía direccionó la causa hacia el entorno íntimo de la víctima, sin avanzar con la misma intensidad sobre otras hipótesis que hoy vuelven a cobrar relevancia.
En ese marco, tomó especial peso la omisión de una prueba clave: el análisis de ADN al entonces fiscal Roberto Bárzola. Durante las audiencias se admitió que en su momento fue investigado, pero nunca se ordenó esa pericia genética, considerada central para avanzar en el esclarecimiento del crimen.
Años más tarde, cuando finalmente se llevó adelante el estudio, los resultados permitieron vincularlo con el hecho. Sin embargo, para entonces la causa ya se encontraba prescripta, lo que impidió avanzar en términos penales. Para la querella, representada por la abogada María Ángeles Ramos, se trata de una falla determinante que configuró una verdadera “deuda con la víctima”.
Críticas a la investigación y pruebas en discusión
Ramos cuestionó con dureza que el pedido de ADN se haya demorado 18 años, al considerar que esa decisión condicionó toda la investigación. Según expuso ante el jurado, la causa estuvo “direccionada” y la falta de impulso sobre esa y otras medidas probatorias impidió explorar a tiempo distintas hipótesis que hoy se vuelven casi imposibles de reconstruir.
En la misma línea, el perito forense Daniel Zabala añadió otro elemento de complejidad al describir las condiciones en las que se trabajó sobre la escena del crimen. Señaló que Nora Dalmasso habría mantenido relaciones sexuales consentidas previas al asesinato, lo que complica la interpretación de las pruebas biológicas y obliga a un análisis más fino de los rastros hallados.
El especialista también reconoció que no se contaba con todos los recursos necesarios para preservar el lugar de los hechos con el estándar de esterilidad que requieren este tipo de investigaciones. A modo de ejemplo, reveló que él mismo tomó con sus manos el cinturón que rodeaba el cuello de la víctima y lo colocó en una bolsa común, una práctica que hoy sería considerada inadecuada por el riesgo de contaminación de la evidencia.
A lo largo de la semana, otros testimonios coincidieron en remarcar cambios de hipótesis, decisiones contradictorias y falta de coherencia en la conducción de la pesquisa. El jury deberá establecer ahora si esos errores y omisiones constituyeron un incumplimiento funcional grave en una de las causas criminales más emblemáticas del país.
Lo que viene en el jury por el caso Dalmasso
- El proceso continuará en los próximos días con nuevas declaraciones.
- Se espera la participación de ex fiscales y funcionarios judiciales clave.
- El jury se desarrolla en la Legislatura de Córdoba y podría extenderse varias semanas.
- El eje del debate estará puesto en la responsabilidad de los fiscales en la falta de justicia.
“Es una deuda con la víctima”, sostuvo la abogada querellante María Ángeles Ramos al cuestionar la falta de impulso de la prueba de ADN durante 18 años.
Con el avance del jury, la investigación por el crimen de Nora Dalmasso vuelve al centro de la escena pública. Más allá de las eventuales sanciones a los fiscales, el proceso abre un debate más amplio sobre la calidad de las investigaciones penales en hechos de alto impacto social y la necesidad de fortalecer los estándares de actuación del Poder Judicial para evitar nuevas causas impunes.


