Neurocirujano respalda la cirugía que le practicaron a Maradona

En la 13ª audiencia del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, celebrada en los Tribunales de San Isidro, uno de los testimonios más esperados terminó jugando a favor del neurocirujano Leopoldo Luque. Pablo Rubino, el especialista que operó al astro por el hematoma subdural en la cabeza, afirmó ante los jueces que la intervención quirúrgica fue “necesaria” y realizada en un contexto adecuado.
Rubino explicó que Maradona arribó a la Clínica Olivos proveniente de la Clínica Ipensa de La Plata “medio desorientado” y con un cuadro que, a su criterio, justificaba una cirugía preventiva. Según detalló, operar en ese momento permitía evitar una intervención de urgencia posterior, con mayores riesgos para la vida del paciente. Tras la operación, el ex capitán de la Selección argentina evolucionó favorablemente, con signos de abstinencia propios de su cuadro, pero sin complicaciones neurológicas graves ni problemas cardíacos registrados durante esa internación.
El testimonio de Rubino se enmarca en el primer juicio oral por el fallecimiento de Maradona, que debió reiniciarse luego de que el proceso anterior fuera anulado por la difusión de un documental donde aparecía la ex jueza de la causa, Julieta Makintach. Ahora, el debate está a cargo de los magistrados Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón, quienes deberán determinar las responsabilidades penales de los ocho imputados por homicidio simple con dolo eventual.
Tratamiento psiquiátrico y derivación a rehabilitación motriz
Otra declaración relevante fue la de Ana Marcela Campos Waisman, psiquiatra enviada por Swiss Medical para supervisar el tratamiento de salud mental que recibía Maradona bajo la prescripción de la médica Agustina Cosachov. La profesional sostuvo que la medicación indicada era “adecuada” en función de los estudios toxicológicos de sangre y orina, y aclaró que las pastillas suministradas no resultaban contraproducentes para el cuadro del ex entrenador de Gimnasia y Esgrima La Plata.
En conversaciones que forman parte del expediente, Waisman asesoraba a Cosachov sobre las dosis y combinaciones farmacológicas, en articulación con el psicólogo Carlos Díaz. Esa dinámica fue defendida por la psiquiatra como un trabajo interdisciplinario habitual en pacientes complejos, con múltiples afecciones médicas y un fuerte componente de adicciones previas.
El cierre de la jornada estuvo a cargo de Federico Dimitroff, ex director de la Clínica Olivos, quien recordó que la sugerencia del sanatorio fue derivar a Maradona a una clínica de rehabilitación motriz –como el instituto ALCLA– y no a un centro especializado en adicciones. Fuentes vinculadas al proceso cuestionaron esa recomendación, al entender que no atendía de manera integral los problemas de consumo y el deterioro general de la salud del ídolo.
Imputados y puntos en debate en el juicio
- El neurocirujano Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov son señalados como las principales voces médicas en el equipo que atendía a Maradona en la etapa final de su vida.
- El tribunal también escucha las responsabilidades de la jefa de cuidados domiciliarios de Swiss Medical, Nancy Forlini; el clínico Pedro Di Spagna; el enfermero Ricardo Almirón; y el coordinador de enfermería, Mariano Perroni.
- Todos ellos están imputados por homicidio simple con dolo eventual, figura que supone que pudieron prever el resultado fatal y, aun así, no modificaron su accionar profesional.
- Un eje central del proceso es determinar si existió un plan de atención deficiente en el domicilio donde Maradona pasó sus últimos días, y si se desoyeron señales de alarma en su evolución clínica.
“Era mejor operar para prevenir y no salir a hacer una cirugía a las apuradas. Era necesario”, planteó el neurocirujano Pablo Rubino sobre la intervención a Maradona.
Con el avance de las audiencias, el juicio busca reconstruir con precisión las decisiones médicas tomadas desde la operación por el hematoma subdural hasta la muerte de Maradona, ocurrida el 25 de noviembre de 2020. Los testimonios que validan la cirugía y el tratamiento psiquiátrico abren interrogantes sobre otros eslabones de la cadena asistencial y anticipan un debate jurídico y médico que seguirá bajo la atenta mirada de la opinión pública.

