El acusado por la masacre de Barracas sigue sin mostrar arrepentimiento

NewsITe
El juicio oral por la masacre de Barracas, ocurrida entre la noche del 5 y la madrugada del 6 de mayo de 2024 en la Ciudad de Buenos Aires, avanza hacia su tramo definitorio. En el banquillo se encuentra Justo Fernando Barrientos, acusado de asesinar a tres mujeres e intentar matar a una cuarta, a quienes habría atacado motivado por el odio a su orientación sexual.
Según explicó la abogada querellante Luciana Sánchez, representante de Sofía Castro Riglos —la única sobreviviente—, el imputado no manifestó arrepentimiento alguno durante el proceso y buscó dejar en claro en los exámenes médicos que no estaba bajo los efectos del alcohol ni de drogas al momento del hecho. Para la querella, ese dato refuerza la hipótesis de un ataque planificado y guiado por el odio.
La letrada cuestionó además el contexto social que rodea la causa. En diálogo con Agencia Noticias Argentinas (NA), señaló que buena parte de los vecinos que declararon ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N.º 5 respaldaron o justificaron, en mayor o menor medida, la conducta de Barrientos. “La disidencia de los vecinos solo está en que se le pasó la mano”, lamentó Sánchez, poniendo en evidencia el clima de hostilidad que sufrían las víctimas.
Testigos rechazados y polémica por la perspectiva de género
Otro de los puntos controvertidos del proceso fue la decisión del tribunal —integrado por los jueces Adrián Pérez Lance, Juan Manuel Grangeat y Cinthia Oberlander— de rechazar la comparecencia de testigos vinculados al movimiento LGBTIQ+, en particular referentes del lesbianismo. Para la querella, estos testimonios eran clave para incorporar una mirada especializada sobre los crímenes motivados por odio.
Sánchez remarcó que en la Argentina no existen datos oficiales sistemáticos sobre lesbicidios, por lo que la información aportada por las organizaciones y la propia comunidad resulta central para dimensionar la violencia contra lesbianas y otras identidades disidentes. También se había solicitado la intervención de Amnistía Internacional, que pretendía exponer sobre los retrocesos en materia de derechos humanos y diversidad bajo la actual gestión de gobierno.
En este marco, la abogada relató un episodio que generó fuerte malestar: uno de los forenses que intervino en las autopsias habría señalado durante su declaración que “los cadáveres no tienen orientación sexual”. Para la querella, esa frase minimiza el móvil de odio y constituye una segunda forma de violencia simbólica sobre las víctimas.
Cómo fue el ataque y la situación de las víctimas
De acuerdo con la acusación, Barrientos lanzó una bomba molotov contra la habitación en la que convivían las cuatro mujeres. Tras la explosión inicial, las víctimas sufrieron graves quemaduras y una de ellas fue golpeada por el agresor. En un intento desesperado por aliviar el dolor, las mujeres se dirigieron al sector de duchas, pero el atacante habría vuelto a prenderlas fuego, ensañándose especialmente con Andrea.
Con el correr de los días, tres de las víctimas —Pamela Cobbas, Mercedes Roxana Figueroa y Andrea— murieron a causa de las heridas. Sofía Castro Riglos, de 49 años al momento del ataque, permaneció internada varias semanas y recién fue dada de alta el 3 de junio en el Instituto del Quemado. Su testimonio fue central para reconstruir la secuencia de los hechos y el hostigamiento previo.
Tanto la querella como otros testigos coincidieron en que el imputado ejercía un acoso sistemático sobre las mujeres, a quienes descalificaba y agredía de manera reiterada, llamándolas “tortas” y cuestionando su orientación sexual. Para la acusación, ese patrón de violencia previa refuerza la calificación de los hechos como lesbicidio múltiple.
Lo que viene en el juicio por la masacre de Barracas
Con la etapa de testimonios ya concluida, el proceso entra en su recta final. Este viernes 25 de septiembre se realizará una audiencia breve en la que se definirá la continuidad del debate y se fijará el cronograma para los alegatos. Barrientos aún no declaró ante los magistrados, pero conserva la posibilidad de pronunciar sus últimas palabras antes de que las partes presenten sus posiciones finales.
- La querella reclama que se reconozca el carácter de lesbicidio y crimen de odio.
- Organizaciones LGBTIQ+ insisten en la necesidad de estadísticas oficiales sobre estos ataques.
- El caso volvió a colocar en agenda la violencia por motivos de orientación sexual e identidad de género.
“Fue tremendo, como matarlas de nuevo y como si hubiera manifestado el pensamiento del asesino en voz alta”, describió la abogada Luciana Sánchez al recordar la frase de uno de los forenses.
La sentencia que dicte el Tribunal Oral N.º 5 será seguida de cerca por organizaciones de derechos humanos y colectivos de diversidad sexual, que consideran este caso un punto de inflexión para el reconocimiento judicial de los lesbicidios y de las violencias extremas basadas en la orientación sexual.

