Juicio a Pity Álvarez: defensa, barrio y violencia en debate

La ex pareja de Pity defendió al músico ante el Tribunal

Cristian 'Pity' Álvarez durante el proceso judicial por homicidio

NewsITe

En una nueva audiencia del juicio que se le sigue a Cristian “Pity” Álvarez por el homicidio de Cristian Díaz, declaró la madre de la hija del ex líder de Viejas Locas e Intoxicados. Ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N.º 29 de la Ciudad de Buenos Aires, la mujer ofreció un testimonio abiertamente favorable al músico y aseguró que, con el hecho por el que hoy está imputado, “limpió la mugre del barrio”.

La testigo describió al complejo habitacional Cardenal Samoré, en Villa Lugano, como una zona atravesada por la violencia y la marginalidad. Según su relato, Álvarez era hostigado por un grupo de delincuentes del barrio que “lo volvían loco” y mantenían en vilo a los vecinos. “Robaban, iban armados, extorsionaban a la gente”, enumeró al justificar su afirmación de que “la gente estaba contenta” tras la muerte de Díaz, a quien señaló como “el chorro del barrio”.

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En línea con esa defensa, la mujer remarcó que el artista “es bueno y para nada agresivo”, pese a que enfrenta una acusación por homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Su declaración se suma a la estrategia del abogado defensor, Javier Baños, quien insiste en que su cliente actuó en legítima defensa o, en su defecto, incurrió en un exceso de esa figura penal. “Era él o el otro”, resumió la testigo, retomando la frase que el propio Álvarez había pronunciado al entregarse: “Era él o yo, y creo que cualquier animal hubiera hecho lo mismo”.

Testimonios sobre un barrio marcado por la violencia

Otro de los testigos de la jornada, Marcelo Ainkman, coincidió en describir al barrio Samoré como un escenario de violencia constante. Señaló que “era normal escuchar disparos en el barrio” y sostuvo que el músico era frecuentemente hostigado por grupos delictivos en ese contexto. Sus dichos refuerzan la idea de una zona atravesada por conflictos armados y tensiones permanentes entre vecinos y delincuentes.

Mientras tanto, Álvarez siguió la audiencia de manera remota desde Colonial Solar, un centro de salud mental ubicado en Castelar, donde permanece internado. El músico estuvo acompañado a la distancia por sus otros dos abogados defensores, Sebastián Queijeiro y Luciana Comerci. Según se informó, el debate oral continuará el próximo miércoles 21 de octubre a las 11.30, en una audiencia presencial en la que el artista volverá a participar a través de videoconferencia desde la clínica psiquiátrica.

El caso: qué se investiga y qué pena enfrenta

El expediente judicial analiza lo ocurrido la noche del 12 de julio de 2018, cuando, de acuerdo con la acusación, Álvarez mató de cuatro disparos a Cristian Díaz en el complejo Cardenal Samoré de Villa Lugano. Tras el hecho, el músico se habría dado a la fuga, descartado el arma en una alcantarilla y luego se dirigió al histórico boliche Pinar de Rocha, en la localidad bonaerense de Ramos Mejía.

Horas más tarde, ya con el hecho instalado en los medios, el cantante decidió entregarse ante la Policía y, frente a las cámaras, reconoció su participación en el episodio. Aquella declaración espontánea —“era él o yo”— hoy convive en el juicio con la tesis de la legítima defensa que impulsa su equipo legal.

  • La acusación lo imputa por homicidio agravado por el uso de arma de fuego.
  • De ser hallado culpable, la pena prevista va de ocho a 25 años de prisión.
  • El contexto de violencia en el barrio será clave para valorar la eventual legítima defensa.

La defensa de Álvarez insiste en que el músico se defendió de una agresión en un entorno signado por la marginalidad y los frecuentes episodios armados.

Con más audiencias por delante, el Tribunal deberá ponderar los relatos de vecinos, peritos y familiares, y determinar si el hecho encuadra en la figura de homicidio agravado o si corresponde atenuar la responsabilidad penal del artista. El caso, que conmovió al ambiente del rock argentino, vuelve a poner en foco el vínculo entre violencia urbana, consumo de drogas, salud mental y responsabilidad individual frente a la ley.

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