El biólogo nicoleño explicó que la creciente amplía el hábitat y los recursos disponibles para distintas especies. Sin embargo, los pescadores podrían percibir sus efectos dentro de un plazo de entre dos y cuatro años.

El fenómeno de El Niño podría favorecer la reproducción y el crecimiento de especies de importancia económica como el sábalo, la boga, el surubí y el dorado en la Cuenca del Plata. Sin embargo, los pescadores recién podrían observar sus resultados dentro de un plazo de entre dos y cuatro años, según explicó el biólogo nicoleño Jorge Liotta.
El aumento del caudal ofrece más ambientes, alimentos y nutrientes para los peces. Su impacto, no obstante, depende de la especie, la época en la que se produzca la creciente y el tiempo durante el cual el río permanezca elevado.
“Los fenómenos del Niño que vienen asociados a las crecientes en la Cuenca del Plata, favorece a las especies ícticas. Más cantidad de agua implica más hábitat, más espacio para vivir, más recursos, más nutrientes. Eso depende la especia de peces, pero globalmente es algo positivo”, afirmó Liotta en diálogo con EL NORTE.
El especialista señaló que varias generaciones numerosas de peces coincidieron con fenómenos registrados durante 1983, 1997, 2003 y 2016. Esos ciclos resultaron importantes para poblaciones que también tienen relevancia dentro de la actividad pesquera: “En los últimos años, las últimas generaciones de peces que son importantes para la economía como el sábalo, la boga, el surubí, el dorado, muchas de ellas tuvieron su máxima expresión como consecuencia de los fenómenos del niño”, sostuvo.
impacto
Liotta aclaró que cada fenómeno presenta características particulares y que sus consecuencias dependen, entre otros factores, de las zonas donde se concentra la mayor cantidad de precipitaciones. En esta oportunidad, las lluvias tuvieron una mayor incidencia en la cabecera de la Cuenca del Río Uruguay.
“Lo que tiene el fenómeno del Niño es que no es ninguno parecido a otro, resultan diferentes y tiene que ver con el área que provoca mayor cantidad de lluvias, en este año se manifestó más en el este, en la cabecera de la Cuenca del Río Uruguay. Hasta ahora, está siendo más importante en el Uruguay que en el Paraná pero esto recién empieza y hasta fin de año puede repercutir favorablemente en el Paraná”, indicó.
El actual proceso ocurre después de varios años de bajante vinculados con fenómenos de La Niña. Durante ese período, distintas especies alcanzaron la edad adulta y podrían conformar poblaciones reproductivas capaces de aprovechar una eventual expansión de los ambientes acuáticos.
“Es decir que hay especies que son adultas, lo que prevé buenas poblaciones futuras, pero pueden tardar entre 2 a 4 años para que los pescadores visualicen este efecto, es decir que es una buena noticia pero que beneficiará más adelante”, explicó el biólogo.
Un aumento del nivel no garantiza por sí solo una temporada reproductiva favorable. Para que la creciente beneficie a los peces del Paraná, debe coincidir con la época reproductiva y mantenerse durante un período suficiente.
La etapa más favorable se extiende entre octubre y marzo, cuando las temperaturas son más altas y varias de las grandes especies migradoras ingresan en su ciclo de reproducción. Una creciente que permanezca durante tres meses o más podría generar condiciones especialmente beneficiosas.
Consecuencias
La duración de la creciente resulta tan importante como la altura que alcance el agua. El río debe permanecer elevado durante el tiempo necesario para que los peces completen una parte fundamental de su ciclo y las larvas accedan a ambientes que favorezcan su crecimiento.
Los posibles beneficios tampoco alcanzan de la misma manera a toda la fauna del río. La raya, la tararira y numerosos peces pequeños no presentan una respuesta reproductiva tan vinculada con el aumento del nivel.
Algunas especies pueden permanecer indiferentes ante las variaciones hidrométricas. Otras pueden sufrir consecuencias negativas cuando una creciente intensa arrastra camalotales o afecta pajonales utilizados como refugio y fuente de alimento. Por este motivo, el impacto debe analizarse según las características biológicas de cada población.
Liotta también advirtió sobre las posibles consecuencias de una inundación en las especies y para las personas que habitan o trabajan cerca del río: “Se dice, no está demostrado, que algo así genera un desaliento reproductivo más que nada por las especies migratorias pero son una minoría, pero si generaría problemáticas sociales, sobre todo para personas que viven linderas a las costas, mucha gente se asentó en zona en donde bajó el río y se olvidan que como bajó sube, lo mismo pasa la gente que vive en la isla, los apicultores, los ganaderos que tienen que mover su los animales para poder salvarlos”, expresó.
La trayectoria de Jorge Liotta
Jorge Liotta tiene 58 años y se graduó como licenciado en Ciencias Biológicas en la Universidad Nacional del Sur. Se especializó en Ecología Acuática Continental y trabaja como técnico profesional de la Coordinación de Pesca Continental, dentro de la Dirección de Planificación Pesquera de la Secretaría de Bioeconomía del Ministerio de Economía de la Nación.
También integra el Museo de Ciencias Naturales “Antonio Scasso” de San Nicolás. Es autor de tres libros, coeditor de otra publicación y participó con capítulos y trabajos en libros, revistas científicas y reuniones especializadas.
Además, creó una base de datos georreferenciados con 30.000 registros correspondientes a 560 especies de peces de aguas continentales de Argentina. Su trayectoria incluye tareas docentes, informes para la declaración de áreas naturales protegidas, trabajos en organismos ambientales y consultorías nacionales e internacionales sobre temas biológicos, ictiológicos y pesqueros.

