Los documentos fueron hallados en una casa de subastas de Turín y devueltos al Archivo del Estado de Roma.

Las autoridades de Italia recuperaron cinco hojas manuscritas de Benito Mussolini, elaboradas en el contexto de su encuentro con Adolf Hitler en Salzburgo, ocurrido en 1944. Los documentos abordan cuestiones vinculadas a política, fuerzas armadas, economía y colonialismo, según informaron los Carabinieri.
Las autoridades localizaron los manuscritos en una casa de subastas de la ciudad de Turín, luego de que circularan durante décadas en el mercado de antigüedades. Tras una investigación, la actuación policial permitió decomisar las hojas y disponer su restitución al Archivo del Estado de Roma.
La operación estuvo a cargo del Núcleo de Protección del Patrimonio Cultural de Turín, que, debido a la relevancia del hallazgo, dispuso la entrega inmediata de los manuscritos al organismo estatal para su resguardo, según confirmaron ambas instituciones a la agencia EFE.
Entre las citas contenidas en los escritos, se destaca una reflexión de Mussolini sobre el escenario bélico:“Aquellos que se disponen a consumar contra nosotros la más vil de las injusticias se darán cuenta de que el pueblo italiano es capaz de heroísmos iguales a los de los primeros soldados que reivindicaron la gloria de Roma y toda la civilización de la tierra africana”.
En relación con la ocupación de Etiopía, los manuscritos también incluyen la siguiente expresión:
“Los indígenas deben estar convencidos: a) de nuestra superioridad y, por tanto, de nuestro derecho a gobernarlos; b) de que nuestro gobierno los elevará a mejores formas de vida“.
La investigación reveló que los documentos habían sido presentados ante la Soprintendenza para obtener un Certificado de Libre Circulación, con el objetivo de facilitar su eventual venta y exportación al extranjero. En ese marco, los manuscritos incluso figuraban en subastas bajo un número de catálogo independiente.

Las primeras comprobaciones realizadas por el equipo del Núcleo de Protección del Patrimonio Cultural indicaron que las hojas contenían escritura atribuible a Mussolini, incluida su firma característica con el monograma “M”. Para confirmar la autoría, los papeles fueron sometidos a análisis pericial por el centro forense RIS de Parma.
El estudio comparó la caligrafía de los manuscritos con otros documentos indiscutidamente atribuidos a Mussolini y confirmó la coincidencia en el trazo. Un detalle clave para la verificación fue que los folios estaban doblados en cuatro partes, lo que sugiere que fueron guardados en un bolsillo, una práctica habitual en este tipo de notas de apoyo.
La Soprintendenza corroboró que los escritos formaron parte de archivos que quedaron dispersos al finalizar la Segunda Guerra Mundial, junto con otras pertenencias de la llamada República Social Italiana desaparecidas en 1945. La recuperación se coordinó con la Fiscalía de Florencia, a partir de la alerta de un particular.
Durante el acto de devolución, el Archivo del Estado de Roma destacó que los documentos son borradores autógrafos de discursos oficiales y subrayó la importancia de que toda documentación vinculada a asuntos de Estado sea reconocida como patrimonio público y permanezca bajo protección estatal.
En el marco de la misma investigación, los Carabinieri y la Fiscalía de Florencia también recuperaron documentos de relevancia histórica pertenecientes al poeta italiano Gabriele D’Annunzio. Según precisó Corriere della Sera, entre los materiales se encuentran borradores autógrafos, un telegrama manuscrito remitido por Mussolini a D’Annunzio, un discurso dirigido al Rey y a las autoridades por la inauguración de la estatua del Bersagliere en 1932 y una copia mecanografiada del texto “Viático a S.A.R. Amadeo de Saboya, Duque de Aosta, Gobernador General del África Oriental Italiana y virrey de Etiopía”.
Contexto histórico
La aparición de estos apuntes se produce ochenta años después de su desaparición, ocurrida en el contexto del colapso de la República Social Italiana en 1945. Benito Mussolini habría preparado estos documentos específicamente para su encuentro con Adolf Hitler en el castillo de Klessheim, el 22 de abril de 1944.
Durante esa reunión, ambos dictadores abordaron de manera estructurada los ejes de “Fuerzas Armadas”, “Política” y “Economía y Trabajo”, en una etapa en la que las potencias del Eje enfrentaban el inminente derrumbe de su posición en Europa.

