Irán profundiza la represión contra la disidencia interna.

El régimen de Irán ejecutó a dos integrantes del movimiento opositor Muyahidines del Pueblo de Irán (MEK), en un nuevo capítulo de la ofensiva oficial contra la disidencia política. Los ajusticiados, identificados como Abolhasan Montazer y Vahid Baniamerian, fueron condenados a la horca tras un proceso que las autoridades describen como “juicio justo” y cuyas sentencias fueron ratificadas por la Corte Suprema.
La noticia fue difundida por el portal Mizan Online, órgano oficial del Poder Judicial iraní, que los señaló como responsables de “rebelión” y “participación en múltiples actos terroristas”. Según la acusación, ambos habrían realizado acciones de sabotaje y actividades desestabilizadoras con el objetivo de derrocar al actual gobierno de la República Islámica.
El MEK es un grupo opositor que tuvo un rol relevante en los años previos y posteriores a la revolución islámica de 1979. En un principio apoyó el derrocamiento del Sha, pero en la década de 1980 rompió definitivamente con el nuevo régimen teocrático y se exilió. Desde entonces mantiene una intensa actividad política en el exterior y es considerado una organización terrorista por Teherán, que la responsabiliza de ataques armados y operaciones encubiertas.
Organismos de derechos humanos denuncian desde hace años el creciente uso de la pena capital por parte de Irán. Diversos informes coinciden en que el país se ubica como el segundo del mundo con más ejecuciones anuales, solo por detrás de China. Las condenas abarcan desde delitos vinculados al narcotráfico hasta acusaciones de espionaje, terrorismo o participación en protestas.
Preocupación internacional por el aumento de ejecuciones
Los ajusticiamientos de Montazer y Baniamerian se suman a otras ejecuciones recientes que generaron fuerte preocupación en la comunidad internacional. A comienzos de esta misma semana, al menos cuatro personas vinculadas al MEK habían sido enviadas al patíbulo, en un contexto de tensión interna y represión de voces críticas.
Además, el último jueves las autoridades aplicaron la pena máxima a un hombre acusado de actuar en nombre de Israel y Estados Unidos durante la ola de protestas antigubernamentales registrada a principios de año. Las manifestaciones, que se repiten periódicamente desde 2019, cuestionan el deterioro económico, las restricciones a las libertades civiles y el peso de la teocracia en la vida cotidiana.
- Irán es señalado como el segundo país con más ejecuciones del mundo.
- El MEK, hoy en el exilio, es acusado por Teherán de terrorismo y sabotaje.
- Organismos de derechos humanos piden frenar la aplicación de la pena de muerte.
Mientras las autoridades iraníes justifican las ejecuciones como una herramienta para combatir el terrorismo y preservar la seguridad interna, organizaciones humanitarias reclaman sanciones y presión diplomática para limitar los abusos. La escalada de penas de muerte contra opositores, activistas y presuntos espías alimenta las críticas al sistema judicial del país y suma tensión al ya inestable escenario de Medio Oriente.

