El sorprendente impacto que tiene en el cerebro una semana de meditación

Un estudio académico encontró cambios importantes en la neuroplasticidad de las personas tras practicar una serie de actividades.

Una semana de meditación intensiva y de actividades enfocadas en mente y cuerpo puede cambiar la estructura funcional del cerebro y la biología sanguínea. Así lo sostiene un estudio de la Universidad de California en San Diego (EE.UU.), según el cual la práctica de meditaciones guiadas, junto con ejercicios respiratorios y otras actividades, genera patrones de conectividad neural y vivencias místicas equivalentes a los efectos psicodélicos de la psilocibina.

El itinerario de esta experiencia exige una entrega total durante siete días, según un reporte científico publicado por Communications Biology en 2025 y descrito ahora por el portal especializado ScienceAlert. Los asistentes participan en sesiones diarias dirigidas hacia la presencia en el momento actual, charlas sobre la capacidad mental para moldear la realidad y dinámicas para alcanzar estados trascendentales.

Además, el programa abarca ejercicios en los cuales los miembros del grupo concentran su atención en la sanación de una persona determinada. Según la revisión de los datos de resonancia magnética funcional, los expertos confirmaron una reducción en la actividad de la red neuronal utilizada por defecto —asociada al pensamiento autorreferencial— y de la red de saliencia, que establece lo que es más importante para el cerebro en un momento determinado.

Esta variación propicia un estado funcional global en todo el encéfalo, lo que optimiza el flujo de información, disminuye la fragmentación de la actividad cerebral y transforma la manera en que el individuo se relaciona con su entorno. En el plano molecular, afirma el estudio, las muestras de plasma sanguíneo tomadas al finalizar el evento revelaron un impacto directo sobre la neuroplasticidad.

Al colocar este plasma sobre neuronas en laboratorio, las células desarrollaron ramificaciones significativamente más largas. La sangre de los participantes también exhibió un giro hacia el metabolismo glucolítico, señales de modulación inmune y un aumento de los opioides endógenos, sustancias responsables del alivio natural del dolor.

A pesar de los resultados positivos, los autores remarcan la naturaleza observacional del ensayo, llevado a cabo con una muestra pequeña de 20 personas y sin un grupo de control. Por ello, conviene mantener la cautela hasta la realización de investigaciones de mayor rigor metodológico.

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