Irán comenzó la reconstrucción su poder misilístico y ya vuelve a producir armamento bajo tierra

Irán volvió a ensamblar armamento utilizando componentes que tenía almacenados, pese a los daños provocados por los ataques de Estados Unidos e Israel. La producción todavía sería más limitada que antes de la guerra, aunque revela la capacidad iraní para reconstruir parte de su estructura militar.

irán armamento
Hossein Beris/MEI/SIPA / Legion-Media

Irán reanudó la producción de misiles balísticos en instalaciones subterráneas utilizando componentes que había almacenado antes de los ataques contra su infraestructura militar. La actividad fue detectada por fuentes de Estados Unidos y Medio Oriente. Esto supone la recuperación de una capacidad que Washington e Israel aseguraban haber degradado severamente durante la guerra.

La fabricación todavía se desarrolla en cantidades menores a las registradas antes del conflicto. Sin embargo, Teherán ya ensambla nuevamente misiles de combustible líquido. Deberán ser cargados antes de su lanzamiento, y proyectiles de combustible sólido, que pueden permanecer almacenados y listos para ser utilizados.

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Parte de esa actividad se desarrolla bajo tierra. Las evaluaciones citadas por The Wall Street Journal detectaron movimientos en distintas instalaciones subterráneas. Y señalaron que Irán intenta establecer nuevos puntos de ensamblaje para reducir su exposición a futuros ataques.

Irán reconstruye una capacidad golpeada durante la guerra

Estados Unidos e Israel atacaron durante los primeros meses del conflicto instalaciones vinculadas con el programa misilístico iraní y provocaron daños importantes sobre su infraestructura industrial. Algunas de las plantas afectadas estaban relacionadas con la producción de componentes y propelentes necesarios para fabricar misiles balísticos.

Esos daños siguen condicionando la capacidad de Teherán para recuperar los niveles anteriores a la guerra. Por ahora, la producción depende principalmente de piezas previamente almacenadas, lo que permite ensamblar nuevos proyectiles pero no necesariamente sostener a corto plazo una fabricación masiva.

La dimensión exacta del arsenal iraní tampoco está clara. Jim Lamson, especialista en las fuerzas armadas de Irán, sostuvo que la disponibilidad de componentes podría permitir fabricar “cientos de misiles o posiblemente miles”, aunque la estimación depende del volumen real de las reservas que sobrevivieron a los ataques.

La recuperación de la producción adquiere mayor relevancia porque Irán continúa utilizando este tipo de armamento. En los últimos días lanzó misiles contra posiciones estadounidenses en Medio Oriente, incluida una base en Jordania, mientras aumentaron nuevamente las hostilidades alrededor del estrecho de Ormuz.

Una guerra que no logró eliminar el programa misilístico

La reanudación del ensamblaje pone en discusión hasta qué punto los ataques estadounidenses e israelíes consiguieron neutralizar de manera permanente la capacidad misilística iraní. Las instalaciones sufrieron daños importantes y la producción se redujo, pero Teherán conservó componentes, infraestructura subterránea y capacidad técnica para comenzar a reconstruir parte del programa.

El escenario también muestra una de las dificultades centrales para Estados Unidos e Israel: buena parte de la estructura militar iraní fue diseñada para resistir ataques y funcionar de manera dispersa. Las instalaciones subterráneas permiten proteger material y trasladar determinadas etapas de producción fuera del alcance inmediato de los bombardeos.

La incógnita ahora pasa por la velocidad con la que Irán podrá reconstruir su cadena completa de fabricación. Las fuentes consultadas señalan que los daños sobre plantas químicas y mezcladoras continúan siendo un obstáculo para regresar a una producción a gran escala.

Aun con esas limitaciones, la actividad detectada demuestra que el programa no quedó paralizado. En medio de un conflicto que ya lleva meses y volvió a escalar en los últimos días, Irán comenzó a recuperar una de las capacidades militares que Estados Unidos e Israel habían colocado entre sus principales objetivos de guerra.

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