Insólito pedido: condenado por narcomenudeo eligió seguir preso

Un fallo inusual en Córdoba reabre el debate sobre la reinserción

Tribunal Oral Federal de Córdoba y contexto de una causa por narcomenudeo

NewsITe

Un caso poco frecuente llegó al Tribunal Oral Federal N° 3 de Córdoba y rápidamente se volvió tema de conversación en todo el país. Augusto Pacicco, condenado por narcomenudeo en la ciudad cordobesa de Embalse, pidió expresamente continuar preso para poder seguir con su tratamiento psicológico y psiquiátrico dentro de la cárcel.

Pacicco fue detenido en abril de 2025, cuando se constató que actuaba como intermediario entre compradores y vendedores de cocaína. A cambio de esa mediación, recibía dosis para su propio consumo, adicción que arrastra desde hace años y que, según relató, se agravó tras la muerte de su madre, su hermano y su padre.

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Durante el juicio, los magistrados Facundo Zapiola, Cristina Giordano y José Camilo Quiroga Uriburu lo condenaron a dos años de prisión. Sin antecedentes penales y por el monto de la pena, el tribunal dispuso que la condena fuera de cumplimiento en libertad, una resolución que suele interpretarse como un beneficio para el acusado. Sin embargo, en este caso ocurrió lo contrario.

En una carta manuscrita presentada ante el tribunal, y pese a la oposición de su propio abogado defensor, Pacicco solicitó no recuperar la libertad y permanecer alojado en la unidad penitenciaria. Allí dejó asentado que no se siente preparado para reinsertarse en la sociedad y que teme no poder cumplir, estando afuera, con las exigencias del tratamiento y las condiciones impuestas por la Justicia.

“No me siento apto para reinsertarme”: la carta que sorprendió al tribunal

En el escrito, citado por el medio cordobés El DoceTV, el condenado pidió “la oportunidad de concluir mi condena totalmente en esta U.P ya que no me siento apto para reinsertarme en la sociedad”. Aseguró que necesita continuar con “el debido tratamiento psicológico y psiquiátrico” dentro de la cárcel y justificó su decisión señalando que, en libertad, difícilmente podría sostener el proceso terapéutico.

Pacicco fue más lejos al advertir que, de salir antes, corría riesgo de incumplir con las obligaciones fijadas por el tribunal. “Primero porque sé que no voy a cumplir con esos requisitos y segundo sé que voy a estar con captura por no cumplir con el reglamento y disposiciones de este Tribunal”, escribió, en una carta que generó impacto entre los propios jueces.

  • Pidió seguir preso para completar su tratamiento de salud mental.
  • Reconoció su dificultad para sostener cuidados y obligaciones en libertad.
  • Quiso “salir limpio y bien”, sin deudas con la Justicia.

“Salir y no deber ni un día a la Justicia me parece apropiado”, sostuvo Pacicco en uno de los pasajes más contundentes de su pedido. Y concluyó: “Mi petición es poder terminar el tiempo que queda de condena en la cárcel, para poder salir limpio y bien”.

Frente al inusual planteo, el Tribunal Oral Federal N° 3 de Córdoba resolvió transformar la condena en una pena de dos años de prisión de cumplimiento efectivo.

Finalmente, los jueces hicieron lugar al requerimiento del propio condenado y dispusieron que la pena sea de cumplimiento efectivo. El caso vuelve a poner sobre la mesa las dificultades de la reinserción social de personas con consumos problemáticos y el rol del sistema penitenciario y de salud en el acompañamiento de estos procesos.

Mientras el debate sobre las políticas de drogas y los programas de rehabilitación sigue abierto, la decisión de Pacicco expone el miedo y la fragilidad de quienes, aun tras haber recibido una condena considerada leve, sienten que la salida en libertad puede convertirse en una nueva condena si no cuentan con el sostén necesario.

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