Ola de calor extrema dispara incendios en la península ibérica

NewsITe
España y Portugal atraviesan días críticos por una intensa ola de calor que dispara el riesgo de incendios forestales en toda la península ibérica. Con temperaturas superiores a los 40 grados, baja humedad y vientos cambiantes, los servicios de emergencia trabajan al límite para contener múltiples focos activos que ya dejaron miles de hectáreas arrasadas y evacuaciones masivas.
En España, la situación más delicada se registra en Cataluña, donde los Bomberos de la Generalitat combaten varios incendios simultáneos. Dos focos descontrolados, ubicados en Sentmenat (provincia de Barcelona) y en la zona de La Pobla de Claramunt (comarca de Anoia), obligaron al confinamiento de unas 40.000 personas en distintos municipios y urbanizaciones debido al rápido avance de las llamas y al denso humo.
A estos incendios se suma el de La Bisbal d’Empordà, en Girona, que se mantiene estabilizado pero aún sin control total. El fuego, declarado el viernes, afectó aproximadamente 2.200 hectáreas, destruyó por completo 11 viviendas y causó daños parciales en otras 14, según datos de los servicios de emergencia catalanes. Las autoridades advierten que cualquier cambio en las condiciones meteorológicas podría reactivar frentes ya contenidos.
Evacuaciones y alerta máxima en varias regiones de España
En el sur del país, un incendio declarado en el paraje de El Alamillo, en Grazalema (provincia de Cádiz), obligó a evacuar a más de un centenar de personas, entre ellas trabajadores y huéspedes de un hotel, además de vecinos de zonas cercanas. La Junta de Andalucía activó la fase de emergencia en situación operativa 1 del Plan Infoca, mientras los equipos de extinción intentan perimetrar un fuego que, por el momento, sigue fuera de control.
La Comunidad Valenciana también enfrenta un escenario complejo. El incendio de Soneja, en la provincia de Castellón, fue estabilizado durante la tarde del lunes tras arrasar unas 183 hectáreas, incluida una pequeña porción del parque natural de la Sierra de Espadán. Pese a la mejora, el fuego no se considera controlado y alrededor de 500 personas evacuadas del municipio vecino de Azuébar todavía no pueden regresar a sus hogares.
La Guardia Civil investiga el origen del incendio de Soneja y, según la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Pilar Bernabé, las primeras hipótesis apuntan a que no se trataría de causas naturales. En paralelo, Protección Civil mantiene activa la alerta por la ola de calor en amplias zonas del país, mientras la Agencia Estatal de Meteorología advierte sobre un aumento generalizado del peligro de incendios por las altas temperaturas, la sequedad del ambiente y la posibilidad de tormentas con fuertes ráfagas de viento.
Portugal multiplica por cuatro el área quemada en un año
Del otro lado de la frontera, Portugal vive una situación igualmente preocupante. Datos del Sistema de Gestión Integrada de Fuegos Rurales (SGIFR), difundidos por la agencia Lusa, indican que en lo que va del año se registraron 4.592 incendios forestales, que quemaron 30.155 hectáreas en todo el país. Más de la mitad de esa superficie se vio afectada tan solo entre el miércoles y el domingo pasado, reflejando la violencia de los últimos episodios.
Comparado con el mismo período de 2025, el área quemada prácticamente se cuadruplicó, alcanzando el mayor nivel para estos meses desde 2017. El número de incendios también se disparó: creció un 70 % interanual y se ubicó como el más alto desde 2022. Las autoridades lusas atribuyen esta escalada a la combinación de temperaturas excepcionalmente elevadas, suelos resecos y vientos intensos.
Frente a este escenario, el Gobierno portugués declaró el viernes el estado de alerta nacional, aludiendo a un “incremento significativo del riesgo de incendios forestales”. La medida supone el refuerzo de medios aéreos y terrestres, restricciones en el uso del fuego en áreas rurales y mayor coordinación entre los distintos organismos de protección civil.
Según el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales, España ya supera las 56.000 hectáreas quemadas en lo que va de 2026, una cifra que podría aumentar a medida que se actualicen los datos satelitales y los informes de los servicios de emergencia.
La ola de calor y la voracidad de los incendios en la península ibérica vuelven a poner en foco el impacto de los eventos climáticos extremos en Europa y la necesidad de reforzar las políticas de prevención, gestión del territorio y adaptación al cambio climático para mitigar sus consecuencias humanas, económicas y ambientales.

