INDEC difundió las nuevas cifras del mercado laboral

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El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicó los datos del mercado de trabajo correspondientes al primer trimestre de 2026, que muestran una tasa de desocupación del 7,8%. El informe también detalla los niveles de actividad y empleo, y traza un mapa de la calidad de los puestos de trabajo, la informalidad y la intensidad horaria de la ocupación.
De acuerdo con la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), la tasa de actividad se ubicó en 48,6%, lo que significa que casi la mitad de la población total forma parte de la población económicamente activa (PEA), es decir, personas que tienen trabajo o lo buscan de manera activa. En paralelo, la tasa de empleo fue del 44,8%, equivalente a 13,5 millones de ocupados en todo el país.
La desocupación, por su parte, alcanzó al 7,8% de la PEA. Esto representa alrededor de 1,1 millones de personas que no tienen trabajo, están disponibles para hacerlo y buscan empleo activamente. El informe del organismo estadístico nacional permite así dimensionar no sólo cuántas personas trabajan, sino también en qué condiciones y bajo qué modalidades.
Cómo se compone la población económicamente activa
Según los datos oficiales, la población total relevada asciende a 30,1 millones de personas. De ese universo, el 51,4% (unos 15,5 millones) es población inactiva: personas que no tienen empleo y tampoco lo buscan, ya sea por estudio, tareas de cuidado, jubilación u otros motivos. El 48,6% restante (14,6 millones) integra la PEA, y dentro de ese grupo se encuentran tanto quienes ya tienen al menos una ocupación como quienes están buscando insertarse en el mercado laboral.
Los ocupados conforman un grupo de 13,5 millones de personas. De ellos, el 71,8% son asalariados (alrededor de 9,7 millones), mientras que el 28,2% restante —unos 3,8 millones— corresponde a trabajadores no asalariados. Este último segmento incluye cuentapropistas, empleadores y trabajadores familiares sin remuneración.
Asalariados, no asalariados e informalidad
Dentro del universo de asalariados, el INDEC precisa que el 62,1% cuenta con descuento jubilatorio, es decir, se desempeña en empleos registrados que aportan al sistema previsional. En cambio, el 37,9% de los asalariados no realiza aportes jubilatorios, lo que los ubica en una situación de informalidad laboral o de precariedad en la registración.
En el caso de los no asalariados, el 85,5% trabaja por cuenta propia, el 13% se desempeña como empleador o patrón y el 1,1% es trabajador familiar sin remuneración. Estas categorías suelen estar expuestas a mayores niveles de inestabilidad de ingresos, variaciones en la carga horaria y menor acceso a la protección social.
- Solo el 55,7% de los ocupados se encuentra en la formalidad laboral.
- El 44,2% restante se desempeña en condiciones de informalidad, sin todos los aportes y coberturas.
La persistencia de este elevado nivel de empleo no registrado constituye uno de los principales desafíos estructurales del mercado de trabajo argentino, tanto por su impacto en los ingresos presentes como en la futura cobertura previsional.
Intensidad de la ocupación y horas trabajadas
El informe del INDEC también analiza cuántas horas trabajan los ocupados. Del total de 13,5 millones de personas con empleo, el 8,1% declaró no haber trabajado durante la semana de referencia —por licencias, suspensiones u otros motivos— pero mantuvo el vínculo laboral. A su vez, el 12,1% se considera subocupado, es decir, trabaja menos de 35 horas semanales y está dispuesto a trabajar más horas.
En el otro extremo, el 26,6% se encuentra sobreocupado, con jornadas que superan las 45 horas semanales, mientras que el 53,3% tiene ocupación plena, dentro de parámetros medios de dedicación. Esta distribución muestra un mercado de trabajo heterogéneo, donde coexisten situaciones de subempleo con otras de elevada carga horaria.
Los datos del primer trimestre permiten tomar una fotografía de la estructura ocupacional en la Argentina, en la que la informalidad y el subempleo siguen siendo temas centrales de la agenda económica y social.
Con estos resultados, el Gobierno, los sindicatos y los sectores empresarios disponen de una nueva referencia para el diseño de políticas públicas y estrategias de negociación salarial. La evolución de estas tasas en los próximos trimestres será clave para evaluar el impacto de las medidas económicas sobre el empleo y la calidad del trabajo en todo el país.

