Incendio del hotel El Acuerdo: a 20 años de la tragedia que enlutó a San Nicolás

El 14 de enero de 2006 se recuerda como una de las fechas más trágicas en la historia de San Nicolás. En los últimos minutos de ese día, se desató un feroz incendio en el hotel El Acuerdo, en pleno centro de la ciudad. Numerosas personas quedaron atrapadas. Tras varias horas de lucha contra el fuego, algunas fueron rescatadas, mientras que otras saltaron desde los balcones con distinta suerte. El penoso saldo fue de cinco muertos y nueve heridos.

De la redacción de EL NORTE
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Dos décadas atrás, una noticia conmocionó a la ciudad y al país: en San Nicolás se incendiaba un hotel céntrico y decenas de personas permanecían atrapadas en su interior. Bomberos, voluntarios de Defensa Civil y ciudadanos comunes pugnaban por rescatar a las víctimas y sofocar las llamas. Las imágenes eran desgarradoras; una pareja, junto a su hija de apenas siete años, se arrojó desde las alturas en un intento por escapar de una muerte segura. La mujer no sobrevivió. La tarea de los rescatistas demandó más de cuatro horas y el penoso saldo fue de nueve heridos —entre ellos cuatro bomberos— y cinco fallecidos.

Aquel caluroso sábado 14 de enero de 2006, había 80 personas alojadas en el hotel El Acuerdo; afortunadamente, la mayoría había salido a recorrer la ciudad. El fuego comenzó cerca de las 23:15 en una habitación del quinto piso y se extendió hacia los niveles superiores del edificio de once plantas y sesenta habitaciones, ubicado en la calle Francia, casi Mitre, a unas dos cuadras de la plaza central.

Edgardo Crocce, director de Defensa Civil, relató poco después de la tragedia que las tareas de rescate fueron “muy difíciles” debido a que los bomberos no disponían de una escalera mecánica para acceder a los pisos más altos de los edificios. Así, los rescatistas solo pudieron llegar hasta la gente que necesitaba auxilio por medio de las escaleras interiores del hotel, lo que dificultó el salvataje.

En el combate contra las llamas, que duró hasta alrededor de las cuatro de la mañana ya del domingo 15, participaron junto a los bomberos de nuestra ciudad unos quince voluntarios de Defensa Civil y otras dotaciones de bomberos de cinco localidades vecinas.

Algunas de las víctimas fallecieron por asfixia. Este fue el caso de María Laura Grova, una joven ingeniera de 21 años oriunda de Olavarría, que se encontraba en la ciudad realizando una pasantía en la empresa Siderar. Otro de los fallecidos por asfixia fue Eduardo Wilde, de 57, que formaba parte de un contingente de turistas tucumanos. También murió su esposa, Helena Rouge, de 54, mientras que su hijo, de 17 años, sobrevivió, pero debió ser internado en el Hospital San Felipe.

Un matrimonio, junto a su hija de siete años, intentó escapar de las llamas arrojándose desde una ventana del quinto o sexto piso hacia el techo de una vivienda vecina. La mujer, Julia Arzac, de 42 años, falleció poco después de la caída. Había ingresado aún con vida a la unidad de terapia intensiva del hospital local, pero finalmente, alrededor de las tres de la mañana, murió.

Además de los traumatismos, la mujer tenía el 71% de su cuerpo quemado e intoxicación por monóxido de carbono. En tanto que su pareja, Julio Cancilieri, un hombre de 48 años que también se arrojó, presentaba quemaduras en el 25% del cuerpo (fue trasladado días después a Tucumán, donde falleció). La hija de ambos, de siete años, resultó con heridas producto del impacto. Fue ingresada al hospital debido a que había inhalado monóxido de carbono y debió ser intervenida quirúrgicamente por una fractura de pelvis; afortunadamente, logró recuperarse. Esta familia también integraba el contingente de turistas tucumanos. En el Hospital San Felipe ingresaron otros nueve heridos, entre ellos cinco bomberos con diferentes cuadros de intoxicación.

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La investigación

El edificio está deshabitado desde que el fuego desatado en el quinto piso, en la habitación 52, consumió los cinco superiores y causó las muertes. Las primeras pericias concluyeron que un desperfecto eléctrico en un televisor inició un foco de fuego que luego se propagó hasta la azotea y que, sumado a la falta de medidas de seguridad, provocó el desastre.

Recién en el año 2007 tomó intervención la justicia penal para determinar quiénes eran los responsables detrás de la personería jurídica de la sociedad “Hotel El Acuerdo SRL”; así se llegó hasta sus socios gerentes, Juan José Luciano y Pedro Omar Balestrino. Por ser los administradores, se los imputó por “estrago culposo agravado”, que es un delito de culpa por omisión debido a la negligencia de no haber tomado todas las medidas de seguridad que la legislación exigía en ese momento.

La causa fue elevada a juicio en mayo de 2011 y recayó en el Juzgado Correccional Nº 1. El planteo de innumerables recursos por parte de la defensa demoró el debate hasta agosto de 2016. La Justicia condenó a un solo imputado, Juan José Luciano, como responsable de “estrago culposo agravado” a la pena de tres años de prisión en suspenso; la sentencia fue apelada y finalmente se redujo a dos años y diez meses. Respecto de Pedro Balestrino, la acción se extinguió por haber fallecido durante el proceso.

La fiscalía adujo que el incendio se propagó «como consecuencia de la omisión negligente en que incurrieron los responsables al no adecuar las instalaciones conforme a la legislación vigente en materia de seguridad e higiene industrial y de riesgos del trabajo». Enumeró también que los extintores de incendio se encontraban en lugares de difícil acceso y no visibles para los pasajeros; la ausencia de escaleras y de luces reglamentarias de emergencia; y que las escaleras no tenían barandas, entre otras graves irregularidades.

Tampoco se había realizado una inspección municipal que ordenara o intimara el cumplimiento de las normas. La tragedia de Cromañón, que cambió la mirada de la justicia, era reciente y este tipo de hechos todavía no se consideraban penales, sino administrativos y civiles; por eso, ese delito fue calificado como culposo. Actualmente, el edificio donde funcionaba el hotel se encuentra deshabitado y ha sido blanco de numerosos actos vandálicos.

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