IA descifra tablilla mesopotámica de 3.000 años

Una IA alemana revive la voz de una tablilla de 3 mil años

Investigadores usan IA para leer tablilla cuneiforme de 3.000 años

Investigadores de la Universidad de Wurzburgo, en Alemania, desarrollaron una herramienta de inteligencia artificial capaz de descifrar textos cuneiformes de alrededor de 3 mil años de antigüedad, escritos sobre frágiles tablillas de arcilla mesopotámicas. El avance abre una nueva etapa para el estudio de una de las formas de escritura más antiguas de la humanidad.

La plataforma, bautizada “Palaeographicum”, fue diseñada para analizar imágenes digitalizadas de documentos antiguos y reconstruir fragmentos dispersos de textos que hoy se encuentran repartidos en museos de todo el mundo. Gracias al uso de algoritmos avanzados de reconocimiento de patrones, la IA puede identificar signos cuneiformes extremadamente desgastados por el tiempo.

Según se informó, la base de datos que alimenta al sistema contiene más de 5 millones de caracteres conservados en unas 70.000 imágenes de tablillas. A partir de ese gigantesco archivo, la herramienta compara estilos de escritura, reconoce variantes gráficas y propone lecturas probables allí donde el ojo humano apenas distingue marcas sobre la arcilla.

Cómo funciona la herramienta Palaeographicum

El sistema fue entrenado para reconocer signos cuneiformes antiguos, incluidos símbolos incompletos o parcialmente borrados. En muchos casos, la IA logra detectar trazos prácticamente invisibles a simple vista, lo que permite recuperar palabras y frases que hasta ahora permanecían mudas para los especialistas.

  • Analiza imágenes de alta resolución de las tablillas.
  • Detecta y clasifica los signos cuneiformes presentes.
  • Compara los trazos con su base de datos de millones de caracteres.
  • Sugiere reconstrucciones posibles de las partes faltantes o dañadas.

De esta manera, tareas que tradicionalmente insumían meses o años de trabajo manual por parte de paleógrafos y expertos en lenguas del Antiguo Cercano Oriente pueden acelerarse de forma notable. Lejos de reemplazar a los especialistas, la herramienta se perfila como un refuerzo clave para que concentren su tiempo en la interpretación histórica y cultural de los textos.

La escritura cuneiforme, un legado milenario

La escritura cuneiforme surgió hace más de 5 mil años en la antigua Mesopotamia y en pueblos del entorno del actual territorio de Turquía. Se utilizaba para registrar leyes, transacciones comerciales, rituales religiosos, acuerdos diplomáticos y acontecimientos políticos. Su nombre alude a las pequeñas marcas en forma de cuña que se imprimían sobre tablillas de arcilla húmeda.

A pesar de más de un siglo de investigaciones arqueológicas, una gran parte del material escrito sigue siendo difícil de leer por el deterioro de las tablillas, que se rompen, se fragmentan o pierden partes esenciales. En muchos casos, esos fragmentos terminan en colecciones separadas, lo que complica aún más la reconstrucción de los textos originales.

Con la incorporación de inteligencia artificial al estudio de la escritura cuneiforme, los investigadores confían en acelerar el desciframiento de miles de tablillas y, con ello, obtener nueva información sobre la vida política, económica y religiosa de las antiguas civilizaciones mesopotámicas.

El desarrollo de Palaeographicum se inscribe en una tendencia global que combina humanidades e innovación tecnológica. Para los especialistas, este tipo de herramientas puede marcar un antes y un después en la manera de estudiar el pasado, al abrir una ventana más clara hacia sociedades que, desde hace milenios, dejaron sus huellas impresas en la arcilla.

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