Un giro en el humor de los votantes estadounidenses

NewsITe
Por primera vez en casi diez años, los votantes de Estados Unidos consideran que el Partido Demócrata está mejor preparado que el Partido Republicano para manejar la economía. Así lo revela una encuesta de la firma Reuters/Ipsos conocida en las últimas horas, que muestra un cambio sutil pero significativo en la percepción pública sobre quién debe conducir el rumbo económico de la principal potencia mundial.
De acuerdo con el sondeo, el 37 % de los votantes registrados consultados señaló al Partido Demócrata como la fuerza con mejor enfoque para la economía estadounidense. Apenas un punto por detrás, con el 36 %, quedaron los republicanos, que históricamente se presentaron como el partido de la disciplina fiscal, los recortes de impuestos y el apoyo a los mercados.
Un 27 % de los encuestados dijo no estar seguro o bien consideró que otro partido podría hacerlo mejor en materia económica. Ese segmento refleja el grado de desconfianza y fatiga política que atraviesa a buena parte del electorado, en un contexto de inflación aún sensible, preocupación por el costo de vida y debates en torno a la inmigración y el empleo.
Del dominio republicano al leve repunte demócrata
Según el informe, los republicanos habían conservado la ventaja en la percepción económica durante casi todo el primer mandato de Donald Trump (2017-2021), durante los cuatro años de gobierno del demócrata Joe Biden y hasta entrado el segundo mandato de Trump, reelecto en 2024. El giro registrado ahora marca una ruptura con esa tendencia y abre interrogantes sobre el impacto que podrían tener estas opiniones en la agenda legislativa y en las próximas contiendas electorales.
Trump cimentó buena parte de su discurso político en la promesa de ser el mejor gestor de la economía, apoyado en recortes impositivos, desregulación y una retórica de protección del empleo nacional. Además, el actual mandatario insistió en que la inmigración y la inflación fueron los temas clave que impulsaron su reelección, presentándose como el dirigente más idóneo para enfrentar esos desafíos.
Caída en la imagen presidencial y malestar social
La encuesta de Reuters/Ipsos, realizada entre el miércoles y el lunes previos a su difusión, también registró una caída en la aprobación presidencial: el respaldo a Trump descendió al 35 %, frente al 37 % medido en un relevamiento similar el mes anterior. Ese leve retroceso se vincula, según analistas, con la persistencia del malestar económico y la sensación de que las mejoras macroeconómicas no se traducen en alivio cotidiano.
Para muchos hogares, el peso de las cuentas mensuales, el precio de la gasolina y el costo de los alimentos sigue siendo el termómetro central para evaluar a la Casa Blanca y al Congreso. El humor social se ve atravesado por la inflación acumulada de los últimos años, el encarecimiento del crédito y la incertidumbre respecto del mercado laboral.
La mirada académica: cuando la economía define el voto
Consultado por la agencia Xinhua, Christopher Galdieri, profesor de Ciencias Políticas del Saint Anselm College, en Nuevo Hampshire, explicó que la economía continúa siendo el eje que ordena las lealtades políticas en Estados Unidos.
- “La ansiedad económica suele ser una mala noticia para el partido en el poder”, advirtió el especialista.
- “Cuando las personas están preocupadas por pagar las cuentas, comprar gasolina o llevar comida a la mesa, culpan a quienes están al mando”, sostuvo.
“Con Donald Trump en la Casa Blanca y los republicanos al frente del Congreso, serán ellos quienes recibirán la frustración de los votantes”, remarcó Galdieri, al marcar que el desgaste recae hoy sobre el oficialismo republicano.
En este contexto, el repunte de los demócratas en materia de confianza económica no implica un escenario resuelto, pero sí revela un electorado volátil y atento al bolsillo. La evolución de la inflación, el empleo y el costo de vida en los próximos meses será determinante para saber si esta ventaja incipiente se consolida o si los republicanos logran recuperar su histórica bandera de “partido de la economía”.

