Hipoglucemia y diabetes: cómo prevenir bajas de azúcar graves

La hipoglucemia, una urgencia silenciosa para personas con diabetes

Paciente con diabetes controlando su glucosa en sangre

NewsITe

La hipoglucemia, es decir la disminución de la glucosa en sangre por debajo de 70 mg/dl, es una de las complicaciones más frecuentes del tratamiento de la diabetes y, al mismo tiempo, una de las más subestimadas. Lejos de ser un simple “bajón de azúcar”, puede desencadenar arritmias, infartos e incluso muerte súbita, sobre todo en personas mayores o con enfermedad cardiovascular previa.

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Según explicó la médica especialista en obesidad y diabetes, Dra. Susana Fuentes (M.N. 92.619), la hipoglucemia suele aparecer como consecuencia de dosis excesivas de insulina o de ciertos comprimidos (como las sulfonilureas), de saltear o demorar comidas, de hacer más actividad física que la habitual o de consumir alcohol. En todos estos casos, el cuerpo recibe más medicación que glucosa disponible, y el azúcar en sangre cae por debajo de niveles seguros.

Cuando la glucosa desciende de forma marcada, el organismo responde con una liberación masiva de adrenalina. Esa descarga acelera el corazón, puede reducir el potasio en sangre y alterar la conducción eléctrica cardíaca. Grandes ensayos clínicos internacionales, como los estudios ACCORD y ADVANCE, demostraron que quienes sufren hipoglucemias severas presentan más eventos cardiovasculares y mayor mortalidad. Por eso, en una persona con diabetes, síntomas como dolor de pecho, confusión repentina o desmayo deben ser considerados una verdadera emergencia médica.

Alcohol y diabetes: una combinación de riesgo

La Dra. Fuentes advierte que el alcohol merece un capítulo aparte. Cuando una persona bebe, el hígado se concentra en metabolizar el alcohol y reduce su capacidad de producir y liberar glucosa al torrente sanguíneo. Si, al mismo tiempo, el paciente recibe insulina o algunos comprimidos hipoglucemiantes, la glucosa puede caer de manera brusca, incluso varias horas después de haber tomado.

Esta baja retardada puede aparecer al día siguiente o durante el sueño, cuando el entorno no está alerta. Para complicar aún más el cuadro, muchos síntomas de hipoglucemia —habla arrastrada, torpeza, confusión, somnolencia— se confunden fácilmente con los de una intoxicación alcohólica. En la calle o en una fiesta, una persona con hipoglucemia puede ser tomada por alguien ebrio y no recibir ayuda a tiempo.

La recomendación de la especialista no es prohibir por completo el alcohol, sino insistir con pautas claras: consumo moderado (hasta una medida diaria en mujeres y dos en hombres), nunca en ayunas, siempre acompañado de alimentos con hidratos de carbono y con control de glucosa antes de dormir y al despertar.

Cómo reconocer y actuar ante una baja de azúcar

En la mayoría de los casos, la hipoglucemia se anuncia con temblor, sudor frío, palpitaciones, hambre intensa, irritabilidad o ansiedad. Sin embargo, con los años de enfermedad o tras episodios repetidos, muchos pacientes dejan de percibir estas señales de alarma. Es lo que se conoce como hipoglucemia inadvertida: el primer signo puede ser una confusión severa o una pérdida de conocimiento, sin síntomas previos.

  • Llevar siempre una fuente rápida de azúcar: tabletas de glucosa, jugo azucarado o tres o cuatro caramelos comunes. Si aparecen síntomas, se recomiendan 15 gramos de glucosa y volver a medir a los 15 minutos. Si la glucosa sigue baja, repetir.
  • No dar nada por boca a una persona inconsciente, para evitar el riesgo de atragantamiento. En ese caso, hay que llamar de inmediato al servicio de emergencias. Existen presentaciones de glucagón, incluso en spray nasal, que un familiar puede aplicar con facilidad siguiendo las indicaciones médicas.
  • Informar al entorno cercano (familia, amigos, compañeros de trabajo) sobre el diagnóstico de diabetes y las pautas para actuar frente a una baja de azúcar.
  • Usar una identificación visible, como pulseras, tarjetas o datos en el celular, que indiquen que la persona vive con diabetes.

La tecnología también aporta soluciones: los sensores de monitoreo continuo de glucosa con alarmas permiten detectar la caída antes de que sea grave. Además, es importante revisar periódicamente el tratamiento con el equipo de salud, sobre todo si hubo cambios en el peso, en la alimentación o en la función renal, ya que una dosis antes adecuada puede volverse excesiva.

“La diabetes es una enfermedad que se puede controlar y que permite llevar una vida plena, pero exige conocimiento, prevención y un entorno preparado”, remarcó la Dra. Fuentes, quien también destacó la necesidad de que espacios con alta concurrencia —como bingos, estadios, gimnasios o centros comerciales— cuenten con desfibriladores y personal capacitado en primeros auxilios.

Con educación, controles periódicos y medidas simples de prevención, la hipoglucemia puede evitarse o tratarse a tiempo. Identificar sus síntomas, tener un plan de acción y contar con apoyo familiar y comunitario resulta clave para reducir complicaciones y salvar vidas.

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