Virtuosismo brasileño en el escenario de La Baita

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La segunda jornada del Festival Internacional de Música de Bariloche (FIMBA) 2026 tuvo uno de sus momentos más altos con la presentación del brasileño Hamilton de Holanda, referente mundial del bandolím, quien debutó en Bariloche con dos conciertos en el teatro La Baita. Acompañado por el tecladista Salomão Soares y el baterista Thiago “Big” Rabello, el músico ofreció un recorrido intenso y emotivo por distintas tradiciones de la música latinoamericana y el jazz contemporáneo.
En su primera visita a la ciudad rionegrina, de Holanda presentó un repertorio centrado en su disco más reciente, NOVA, nominado al Latin Grammy 2026 en la categoría Mejor Álbum Instrumental. El show abrió con “Saudades do Rio”, composición de 2011, y enlazó de inmediato con “Nova alvorada”, pieza que introduce al público en el universo sonoro de su último trabajo.
A lo largo de la velada, el trío combinó choro, jazz, samba y ritmos de raíz afro, con pasajes cercanos al jazz rock y guiños a la obra del compositor brasileño Egberto Gismonti. El bandolím se ubicó en el centro de la escena, pero el planteo musical fue esencialmente colectivo: Soares aportó climas eléctricos y texturas con sintetizadores y Moog, mientras que Rabello construyó líneas rítmicas que por momentos asumieron un rol melódico protagónico.
Uno de los puntos de mayor intimidad del concierto llegó tras “Afro Choro”, cuando Hamilton de Holanda relató que durante la pandemia de 2020 se propuso escribir una pieza por día y terminó componiendo 366 obras. De esa experiencia surgió “Todo Dia É Um Recomeço”, tema que el trío utilizó para profundizar el diálogo entre la improvisación y la escritura detallada, con pasajes de gran sensibilidad.
El recorrido continuó con “Frio lá fora”, también parte de NOVA, de clima más pausado y con reminiscencias cinematográficas, y con “Mono no aware”, pieza atravesada por sonoridades orientales que reforzó el carácter global de la propuesta. En un guiño especial al público argentino, el músico incluyó una versión personal de “Oblivion”, de Astor Piazzolla, que presentó a partir de una anécdota vivida en el país.
Un cierre a sala llena y una programación diversa
El tramo final del concierto estuvo marcado por la exigencia técnica de “Flying Chicken”, obra de vértigo rítmico que concluyó con el público de pie y un prolongado aplauso. Ante la insistencia de los presentes, el trío regresó al escenario para ofrecer como bis “Mantra da Criação”, que funcionó como una suerte de despedida meditativa tras un programa intenso.
Más allá del protagonismo de Hamilton de Holanda, la jornada del FIMBA 2026 se completó con una programación diversa que puso en primer plano el cruce de lenguajes y geografías. La cantautora chilena Elizabeth Morris sumó su mirada sobre la canción latinoamericana, mientras que La Ferni llevó al escenario un enfoque renovado del folclore. El músico local Tobi Dolezor aportó su universo urbano, y el Daniel Ruggiero Cuarteto desplegó un recorrido por el tango contemporáneo.
Organizado por la Secretaría de Cultura de Río Negro, el FIMBA se consolida como uno de los festivales de música más importantes de la Patagonia, con propuestas que combinan figuras internacionales, artistas de la región y proyectos que apuestan a la experimentación. La presencia de Hamilton de Holanda y su trío en La Baita ratificó esa vocación: un encuentro entre tradición, virtuosismo y búsqueda sonora constante frente a una sala colmada.

