El encarecimiento del crédito internacional obliga al equipo económico a revisar su esquema de financiamiento. El Tesoro podría recurrir con mayor intensidad a las colocaciones en pesos para comprarle al Banco Central los dólares que acumule en el mercado.

El Gobierno analiza una modificación en su estrategia financiera para afrontar los compromisos de 2027, en un escenario marcado por el aumento del riesgo país y el encarecimiento del financiamiento internacional. La alternativa que comienza a ganar terreno combina una mayor captación de pesos por parte del Tesoro con la compra de los dólares que acumule el Banco Central.
El cambio responde a una dificultad concreta: emitir nueva deuda argentina en moneda extranjera resulta más costoso debido al nivel de las tasas internacionales y al rendimiento que actualmente exige el mercado para financiar al país. En ese escenario, el Gobierno podría reducir temporalmente su dependencia de las colocaciones de bonos en dólares y buscar una mayor participación del mercado local.
Uno de los instrumentos contemplados originalmente era el Bonar 2029 (AO29). Sin embargo, las actuales condiciones financieras redujeron el atractivo de nuevas emisiones debido a las tasas que debería convalidar el Tesoro para conseguir compradores.

Los dólares del Banco Central aparecen como una alternativa
El nuevo esquema tiene como pieza central la acumulación de reservas del Banco Central. La autoridad monetaria compró recientemente USD 291 millones en una sola rueda, la mayor adquisición diaria desde el 24 de julio, y acumuló USD 631 millones durante octubre.
Esas compras permiten reforzar las reservas, pero los dólares adquiridos por el BCRA no quedan automáticamente disponibles para que el Tesoro pague vencimientos. Para utilizarlos, el Ministerio de Economía debe comprárselos al Banco Central.
Ese mecanismo obliga al Tesoro a conseguir previamente los pesos necesarios. Allí aparece el segundo componente de la estrategia: colocar más deuda en moneda local y obtener fondos adicionales a los requeridos únicamente para renovar los vencimientos que se produzcan.
De esta manera, el Gobierno podría captar pesos mediante licitaciones, utilizar una parte de esos recursos para adquirir dólares al Banco Central y destinarlos posteriormente al cumplimiento de sus obligaciones financieras.

Más presión sobre las licitaciones en pesos
El esquema no elimina la necesidad de financiamiento. En los hechos, modifica su composición. Parte de la demanda que originalmente podía cubrirse mediante emisiones directas en dólares pasaría al mercado de deuda en pesos.
Esto podría obligar al Tesoro a conseguir una sobrerenovación en las próximas licitaciones. Es decir, ya no alcanzaría solamente con refinanciar el total de los vencimientos: Economía necesitaría colocar deuda por encima de los compromisos que debe cancelar para generar los pesos necesarios para comprar divisas.
Los analistas advierten que ese escenario podría mantener elevadas las tasas de interés durante 2027. Si el Tesoro necesita competir por la liquidez disponible en el mercado para conseguir financiamiento adicional, deberá ofrecer condiciones suficientemente atractivas para los inversores.
La evolución de las próximas licitaciones será, por ese motivo, una de las principales señales para determinar hasta dónde avanzará el cambio de estrategia.
La TAMAR gana protagonismo
En este contexto también cobra relevancia la TAMAR, una tasa de referencia utilizada en operaciones mayoristas en pesos. Una mayor necesidad de financiamiento por parte del Tesoro podría sostenerla en niveles elevados o generar nuevas presiones alcistas.
Los instrumentos financieros vinculados a esa tasa comenzaron así a ganar atención entre los inversores que buscan cobertura frente a un escenario de mayor costo del dinero.
El comportamiento de las tasas será especialmente observado hacia el cierre de este año y durante 2027. Además de las necesidades propias del programa financiero, el mercado deberá incorporar la evolución de las condiciones internacionales, el riesgo país y el escenario político previo a las elecciones legislativas.
Las próximas licitaciones serán la primera prueba
La estrategia dependerá, en buena medida, de dos variables. Por un lado, de que el Banco Central pueda continuar acumulando reservas mediante compras en el mercado. Por otro, de que el Tesoro consiga los pesos necesarios para adquirir posteriormente esas divisas sin generar una presión excesiva sobre las tasas.
Por eso, las próximas licitaciones de deuda serán una primera prueba. El mercado observará no solamente cuánto logra renovar Economía, sino también si consigue captar fondos adicionales, qué instrumentos debe ofrecer y qué costo financiero termina pagando.
El Gobierno busca así ampliar sus opciones para cumplir con el programa financiero de 2027 sin depender exclusivamente de nuevas emisiones de deuda en dólares. Pero el cambio desplaza parte del desafío hacia el mercado doméstico: cuanto más necesite recurrir al financiamiento en pesos, mayor será la importancia de las tasas que deberá convalidar para conseguir esos recursos.

