Nutrición y fármacos para bajar de peso: una dupla inseparable

En los últimos meses, los tratamientos basados en agonistas del GLP-1 se multiplicaron en consultorios y redes sociales como la nueva promesa para bajar de peso. Sin embargo, especialistas advierten que, sin un cambio profundo en la alimentación y en los hábitos de vida, los resultados son difíciles de sostener en el tiempo.
La Dra. Susana Fuentes, médica clínica y diabetóloga, explicó que estos fármacos imitan la acción de una hormona que el organismo produce en el intestino después de comer y que envía señales de saciedad al cerebro. De ese modo, ayudan a reducir el apetito y facilitan la pérdida de peso, pero remarcó que “no son un botón mágico ni un reemplazo del plato de comida saludable”.
Según la especialista, existen alimentos como legumbres, pescados, frutos secos y vegetales de hoja que estimulan de manera natural la secreción de GLP-1, aunque sus efectos no alcanzan los niveles de los medicamentos. “Confundir esa estimulación natural con un sustituto del fármaco es, en el mejor de los casos, un malentendido; en el peor, una promesa de marketing sin sustento científico”, advirtió.
Comer bien para preservar músculo y evitar el rebote
Fuentes, Magíster en Diabetes e integrante del Equipo de Cirugía Bariátrica y Metabólica del Hospital El Cruce, remarcó que bajar de peso con ayuda farmacológica es solo la primera etapa del tratamiento. El desafío real, subrayó, es sostener una adecuada ingesta de proteínas y fibra y proteger la masa muscular mientras se reduce el tejido graso.
Cuando el apetito cae de forma brusca, también suele disminuir la cantidad de nutrientes esenciales que se incorporan a diario. En ese contexto, si no hay planificación nutricional ni ejercicios de fuerza, crece el riesgo de perder músculo en lugar de grasa, con impacto negativo en la salud metabólica y en la capacidad de mantener el peso logrado.
- Acompañar el uso de GLP-1 con un plan alimentario personalizado.
- Priorizar proteínas, fibra y alimentos frescos por sobre productos ultraprocesados.
- Incorporar entrenamiento de fuerza para preservar la masa muscular.
- Realizar controles médicos periódicos y estudios de laboratorio.
Obesidad, acceso al tratamiento y terapia a largo plazo
La especialista también llamó la atención sobre el modo en que la sociedad sigue interpretando la obesidad. “Todavía se la lee como un problema de fuerza de voluntad y no como una enfermedad metabólica crónica”, señaló. Esa mirada, apuntó, demora las consultas, alimenta la culpa y dificulta los abordajes integrales.
Los datos de discontinuación del tratamiento son elocuentes: una proporción importante de pacientes que dejan los fármacos recuperan buena parte del peso perdido dentro de los 18 meses siguientes. Para Fuentes, uno de los errores centrales es tratar al GLP-1 como una solución puntual y no como una terapia de largo plazo que requiere seguimiento y ajuste.
La ecuación económica también juega su papel. En el sistema público, la cobertura suele limitarse a los cuadros más graves, con índices de masa corporal muy altos y comorbilidades asociadas. El resto, en muchos casos, debe afrontar el costo de su bolsillo, lo que genera una brecha de acceso basada en el poder adquisitivo.
Con más de un centenar de moléculas metabólicas en desarrollo, incluidas presentaciones orales y de aplicación mensual o trimestral, se espera que el acceso se amplíe en los próximos años. Mientras tanto, los especialistas recomiendan que cualquier persona que evalúe iniciar un tratamiento con GLP-1 lo haga siempre bajo supervisión médica, con estudios previos y un plan nutricional y de actividad física que acompañe cada inyección.

