Frente a aranceles del 50% en EE.UU., siderúrgicos aguardan resultados de la negociación entre ambos gobiernos 

TRUMP ENDURECIÓ LAS BARRERAS SOBRE EL ACERO Y EL ALUMINIO

Como consecuencia de las medidas adoptadas recientemente por la administración norteamericana, elevando al 50% los aranceles para la importación de aluminio y acero, la Cámara Argentina del Acero confía en que las negociaciones que está llevando adelante el Gobierno argentino puedan alcanzar resultados favorables.

Frente a aranceles del 50% en EE.UU., siderúrgicos aguardan resultados de la negociación entre ambos gobiernos 
Siderúrgicos advirtieron que podría haber también un desvío de comercio, especialmente en mercados regionales.

De la redacción de EL NORTE
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, duplicó y llevó al 50% los aranceles sobre las importaciones de acero y aluminio en ese país. La siderurgia argentina, que ya en febrero había planteado su preocupación por los aranceles del 25% anunciados en aquel momento, se mantiene expectante de los resultados que arroje el canal de diálogo que el Gobierno nacional abrió con el norteamericano, en busca de un acuerdo tendiente a retrotraer o morigerar la política proteccionista de la administración Trump en la relación bilateral entre ambos países.

A nivel sectorial, la Cámara Argentina del Acero –la entidad que integran Ternium, Acindar y Tenaris y que preside Martín Berardi– ya habría transmitido al Gobierno nacional su posición crítica ante la medida impulsada por la administración de Donald Trump, según consignó el medio Infobae.

Señalaron que se trata de medidas unilaterales que alteran el equilibrio del comercio internacional y que forzarán a una nueva etapa de reacomodamiento a través de negociaciones. Advirtieron que podría haber también un desvío de comercio, especialmente en mercados regionales, donde los productos argentinos podrían enfrentar una mayor competencia indirecta.

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Desde la Cámara de Aluminio, en tanto, precisaron que como consecuencia de las medidas adoptadas recientemente por la administración norteamericana, elevando al 50% los aranceles para la importación de aluminio y acero, confía en que “las negociaciones que está llevando adelante el Gobierno argentino puedan alcanzar resultados favorables, de modo de acotar el impacto sobre las empresas argentinas y mantener la continuidad de sus operaciones”.

En paralelo a las inquietudes empresarias, funcionarios del Ministerio de Economía y de la Secretaría de Comercio mantuvieron esta semana en Washington reuniones con el objetivo de iniciar una instancia formal de negociaciones. La misión busca destrabar el aumento de aranceles o, al menos, alcanzar una fórmula que reduzca su impacto sobre las exportaciones argentinas. Entre los puntos en discusión, se encuentra la posibilidad de alcanzar un acuerdo bilateral que contemple condiciones diferenciadas para ciertos productos, o la reconfiguración de los cupos existentes.

Por lo pronto, las exportaciones en junio se paralizaron, ya que los productores norteamericanos frenaron las compras a la espera de lo que pueda suceder con la medida y las negociaciones con los países. De hecho, ya con el Reino Unido hubo un acuerdo y el arancel se mantuvo, para este país, en 25%. La expectativa del sector, tanto de aluminio como del acero, es que pueda encararse una negociación en el mismo sentido.

La reacción de febrero

Cuando a mediados de febrero pasado el presidente Trump publicó la Proclamación Presidencial, en el marco de la sección 232, que establecía que todas las importaciones de artículos de acero y derivados del acero de todos los países del mundo estarán sujetas al arancel ad valorem adicional del 25%, la Cámara Argentina del Acero había marcado su postura a través de un comunicado. “Compartimos la preocupación por el comercio desleal, pero la respuesta debe ser coordinada: la Argentina es un proveedor confiable y complementario para la industria norteamericana”, señalaba la entidad encabezada por el presidente ejecutivo de Ternium Argentina.

“Comprendemos la necesidad de establecer medidas de defensa contra la competencia desleal frente al avance de China como principal productor de acero del mundo, pero la respuesta debe ser coordinada. La Argentina representa solo el 0,20% de la producción mundial y es un proveedor confiable. Hay una integración productiva entre el sector siderúrgico de ambos países: la industria norteamericana solicitó a la Argentina productos de acero que son insumos para su proceso productivo. Esta importación fue debidamente autorizada por los organismos norteamericanos competentes”, agregaba la entidad.

Por lo demás, también recordaban que desde que se impuso la sección 232 en el año 2018, en el marco de la cual la Argentina negoció una cuota de importaciones de 180.000 toneladas de productos de acero por año, la industria argentina cumplió estrictamente con los volúmenes acordados.

El comunicado añadía: “China se ha convertido en el mayor productor de acero del mundo con una participación del 54% en acero y más del 51% en productos terminados y se ha convertido en el principal exportador con más de 94 millones de toneladas durante el 2023 (el año pasado superó ese valor). La búsqueda de respuestas eficaces a los problemas de la sobrecapacidad de producción de acero, producto del comercio desleal, debe ser coordinada y basada en el diálogo y en la alianza estratégica y geopolítica que tiene los Estados Unidos con la Argentina. Además, en términos generales, la Argentina tiene un déficit comercial crónico con los Estados Unidos solo revertido en el 2024, año en el que la profunda recesión que atravesó el país limitó al extremo las importaciones. A su vez, Argentina tuvo un aumento puntual de las exportaciones por el envío de productos energéticos solicitado por los Estados Unidos”.

Ya en esa oportunidad la entidad siderúrgica expresaba que confiaba “en que el Gobierno pueda encontrar un canal de diálogo para retrotraer la medida que permita profundizar la integración productiva existente entre la industria siderúrgica competitiva de ambos países con beneficios mutuos para sus economías, el sector privado, los trabajadores y la cadena de valor del acero en su conjunto”.

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