Francia lanza un alivio fiscal y subsidios ante el salto del combustible

NewsITe
El gobierno de Francia anunció un nuevo paquete de subvenciones por 710 millones de euros destinado a amortiguar el impacto del fuerte aumento en el precio de los combustibles, que viene presionando sobre el costo de vida de los hogares y la competitividad de sectores clave de la economía.
El anuncio fue realizado en París por el primer ministro, Sébastien Lecornu, quien remarcó que la prioridad del Ejecutivo es garantizar que “el país siga funcionando” en un contexto internacional marcado por la inestabilidad en Medio Oriente y la persistencia de valores elevados del petróleo en los mercados internacionales.
Según las proyecciones oficiales, el costo fiscal del paquete rondará los 710 millones de euros (unos 770 millones de dólares). El esquema prevé una combinación de ayudas directas, beneficios impositivos y mejoras salariales focalizadas, con el objetivo de sostener el poder adquisitivo de la población y evitar un freno en la actividad económica.
Subsidios focalizados para trabajadores y sectores productivos
Entre las medidas centrales se destaca la extensión, por tres meses adicionales, de los programas de apoyo para el sector pesquero y el agro, dos actividades fuertemente dependientes del gasoil y otras fuentes de energía. Ambos rubros vienen reclamando asistencia frente al encarecimiento de sus costos operativos.
El gobierno francés también resolvió incrementar las ayudas para trabajadores de bajos ingresos que deben recorrer grandes distancias en auto para llegar a sus puestos laborales. El subsidio individual pasará de 50 a 100 euros, mientras que el tope anual exento de impuestos para los viáticos de combustible abonados por las empresas se duplicará hasta los 600 euros.
En paralelo, se dispuso una mejora en los salarios de los cuidadores a domicilio y un aumento de las dietas de viaje para los empleados públicos, dos colectivos particularmente afectados por la suba de los combustibles y que cumplen funciones consideradas esenciales.
Sin baja general de impuestos pero con promesa de estabilidad fiscal
Lecornu descartó una reducción generalizada de los impuestos a los combustibles por considerar que tendría un impacto “muy costoso” para las finanzas públicas. En cambio, defendió una estrategia de alivio más focalizado, dirigida a los sectores más vulnerables al incremento de los precios.
El primer ministro también aseguró que el Ejecutivo no planteará subas de impuestos en el proyecto de presupuesto para 2027, en un intento por enviar una señal de previsibilidad a los contribuyentes y a los mercados. En la misma línea, el ministro de Economía y Finanzas, Roland Lescure, afirmó que la economía francesa se mantiene “estable” y que se espera que el valor internacional del crudo se ubique cerca de los niveles actuales, al menos hasta fines del verano europeo.
- Subsidios ampliados para trabajadores de bajos ingresos que usan el auto a diario.
- Apoyo extra para pesca y agricultura ante el encarecimiento del gasoil.
- Beneficios impositivos para viáticos de combustible y mejoras salariales específicas.
Combustibles en máximos y presión sobre el costo de vida
De acuerdo con la prensa francesa, el precio promedio de la nafta SP95 trepó hasta los 2,05 euros por litro, lo que implica un incremento cercano al 19% respecto de los valores previos a la actual crisis en Medio Oriente. La SP98, de mayor octanaje, subió más del 17% y se ubica en torno a los 2,14 euros por litro.
El diésel, el combustible más utilizado en Francia tanto en el transporte de carga como en buena parte del parque automotor, se mantiene elevado en 2,15 euros por litro. Si bien ese nivel se encuentra por debajo del pico registrado a comienzos de abril, cuando rozó los 2,39 euros, continúa siendo una referencia alta para familias, empresas y cadenas logísticas.
“Es improbable que la situación en Oriente Medio vuelva a la normalidad antes del verano o el otoño”, advirtió Lecornu, al justificar la necesidad de extender y reforzar las medidas de alivio.
Con este nuevo paquete, el gobierno francés intenta equilibrar dos objetivos: contener el malestar social por el encarecimiento del combustible y, al mismo tiempo, preservar el margen fiscal en un escenario global incierto. El desempeño de la economía en los próximos meses y la evolución de los precios internacionales del petróleo serán claves para definir si serán necesarias nuevas rondas de asistencia.

