Flávio Bolsonaro apuesta a heredar el poder de su padre

El bolsonarismo busca continuidad en las presidenciales de Brasil

Flávio Bolsonaro durante un acto de campaña en Brasil

NewsITe

Flávio Bolsonaro, hijo mayor del exmandatario brasileño Jair Bolsonaro, se convirtió en el nuevo rostro del bolsonarismo y en la principal apuesta de la derecha dura para intentar desbancar al presidente Luiz Inácio “Lula” da Silva en las elecciones del próximo domingo. Con 43 años, abogado y senador, el dirigente asume el desafío de mantener vivo el movimiento que llevó a su padre al poder, pese a que este fue condenado recientemente a 27 años de prisión por planificar un intento de golpe de Estado.

Nacido en 1981 y el mayor de los cinco hijos de Jair Bolsonaro, Flávio inició su carrera política muy joven: a los 21 años fue elegido diputado estatal en Río de Janeiro. Desde entonces hilvanó cuatro mandatos consecutivos hasta llegar al Senado en 2018, el mismo año en que su padre alcanzó la presidencia y consolidó al bolsonarismo como una de las fuerzas más influyentes del mapa político brasileño.

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Su trayectoria estuvo marcada por una agenda de seguridad pública de línea dura, con fuerte defensa de las fuerzas policiales y de seguridad. Analistas locales lo describen como un dirigente con un estilo más moderado que el de su padre. Durante las crisis políticas del gobierno de Jair Bolsonaro, Flávio fue señalado como el integrante de la familia con mayor predisposición al diálogo y como un puente informal entre el entonces presidente, el Congreso y el Senado.

Ese rol articulador le permitió tejer relaciones con legisladores clave en momentos de fuerte tensión con el Supremo Tribunal Federal (STF), el máximo tribunal del país. Sin embargo, su pasado también acumula controversias. En 2007, defendió públicamente a las milicias que comenzaban a expandir su control sobre barrios populares de Río de Janeiro, presentándolas como una nueva forma de acción policial en zonas donde el Estado no llegaba. Años más tarde, esa postura sería considerada una de las mayores sombras de su carrera, incluso entre sectores de derecha.

Seguridad, lucha contra el crimen y promesas a la base bolsonarista

La campaña presidencial de Flávio Bolsonaro coloca la seguridad pública en el centro del debate. Entre sus principales propuestas figuran la reducción de la edad de imputabilidad penal y un endurecimiento de las penas para los delitos violentos. La estrategia conecta con una preocupación instalada en la sociedad brasileña: una encuesta de la consultora Quaest, realizada en agosto, mostró que el 33% de los ciudadanos considera a la violencia como el principal problema del país, por encima de la economía.

En línea con la agenda de su padre, Flávio impulsa también una postura internacional cercana a Estados Unidos. En marzo reclamó que ciertos grupos fueran clasificados como organizaciones terroristas y viajó a ese país para plantear el tema directamente ante referentes republicanos, una movida criticada por Lula y por la izquierda brasileña, que la interpretan como una injerencia externa y una amenaza a la soberanía nacional.

Amnistía a su padre y tensión con la Justicia

Otro de los ejes centrales de su plataforma es la promesa de impulsar una amplia amnistía para Jair Bolsonaro y para los condenados por el intento de golpe de Estado. Flávio aseguró que, si llega al Palacio del Planalto y el Congreso no avanza en esa línea, está dispuesto a recurrir al indulto presidencial. Especialistas en ciencia política advierten que una decisión de ese tipo podría desatar una nueva y profunda crisis institucional con el Supremo Tribunal Federal.

  • Mantener el alineamiento internacional con Estados Unidos y sectores conservadores.
  • Reforzar la agenda de seguridad con mano dura contra el crimen organizado.
  • Garantizar protección política y jurídica al exmandatario Jair Bolsonaro.

“Flávio tiene más tacto que su padre. Escucha más”, sostuvo Gilson Machado, exministro de Turismo, al describir el perfil del candidato dentro del bolsonarismo.

Las encuestas de Quaest difundidas en septiembre indican que casi todos los votantes que se identifican como bolsonaristas ya se volcaron detrás de la candidatura de Flávio, lo que demuestra que la identidad política del movimiento logró trasladarse al heredero aun sin Jair Bolsonaro en la boleta. Sin embargo, el senador aún aparece entre cuatro y cinco puntos por debajo de Lula en la intención de voto, lo que anticipa una contienda reñida en la recta final de la campaña presidencial en Brasil.

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