Investigan vínculos narcos en el femicidio de Érika Álvarez

NewsITe
La investigación por el femicidio de Érika Álvarez en Tucumán avanza con nuevas líneas de pesquisa que podrían derivar en más detenciones vinculadas al narcotráfico. Fuentes judiciales y policiales de la provincia señalaron que el caso ya no se circunscribe solo al crimen de la joven, sino que se extiende a posibles conexiones con redes de comercialización y tráfico de estupefacientes.
En las últimas horas fue detenida Justina Gordillo, funcionaria judicial tucumana y pareja de Felipe Sosa, principal acusado por el femicidio. La aprehensión de Gordillo generó un fuerte impacto institucional en la Justicia local, ya que se investiga si pudo haber utilizado su posición para encubrir o favorecer a los implicados, o si estuvo directamente involucrada en los hechos.
De acuerdo con los primeros datos que trascendieron, la noche del crimen Gordillo habría mantenido relaciones sexuales con Sosa y con la propia víctima. La fiscalía intenta determinar si la funcionaria tuvo participación activa en el asesinato de Érika o si cuenta con información clave sobre lo ocurrido en las horas previas y posteriores al hecho.
El jefe de la Policía de Tucumán, Joaquín Girvau, confirmó ante medios locales que la causa está lejos de darse por concluida. Remarcó que se analizan posibles conexiones con circuitos narcos que operarían en la provincia y que la línea de investigación sobre el narcotráfico podría explicar tanto el contexto del femicidio como el presunto intento de encubrimiento posterior.
Allanamientos, evidencias y nuevas líneas de investigación
En un allanamiento reciente ordenado por la Justicia se secuestraron un automóvil y un teléfono celular vinculados a Gordillo. Ambos elementos quedaron bajo custodia policial y serán sometidos a pericias para reconstruir movimientos, comunicaciones y posibles contactos con personas ligadas al narcotráfico.
- El auto podría aportar datos sobre desplazamientos de los acusados el día del femicidio.
- El celular es considerado una pieza clave para rastrear llamadas, mensajes y chats vinculados a la investigación.
Los investigadores no descartan que, a partir del análisis de estas pruebas, se ordenen nuevas detenciones de personas vinculadas tanto al crimen de Érika Álvarez como a eventuales estructuras narco que operarían en la zona. La causa, que comenzó como una investigación por femicidio, se proyecta ahora sobre un entramado más amplio de violencia de género, criminalidad organizada y posibles responsabilidades institucionales.
Autoridades policiales señalaron que el expediente “sigue en plena etapa de producción de pruebas” y que no se descartan “nuevas medidas y detenciones en los próximos días”.
Mientras la familia de Érika exige justicia y esclarecimiento total del caso, la Justicia tucumana enfrenta el desafío de avanzar con una investigación que toca de cerca al ámbito judicial y que podría exponer vínculos entre el narcotráfico y distintos actores locales. La expectativa está puesta en las pruebas tecnológicas y en los testimonios que se recojan para determinar con precisión qué ocurrió y quiénes son todos los responsables del femicidio.

