La Federación Argentina de Entidades del Autotransporte de Cargas advirtió sobre una “emergencia nacional vial”. La traza entre Chivilcoy y el noroeste bonaerense, repleta de baches, banquinas colapsadas y señalización inexistente. En plena cosecha, los transportistas advierten por innumerables baches, huellas profundas y cruces intransitables complican los viajes hacia los puertos por las rutas 7, 8, 9 y 188.

De la redacción de EL NORTE
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En medio de un contexto de parálisis casi total de la obra pública nacional, el mal estado de las rutas argentinas ha dejado de ser una preocupación sectorial para convertirse en una alarma general. La voz de alerta más reciente la dio la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC), que nuclea a más de 40 cámaras del país y reclama “medidas paliativas urgentes” ante lo que describen como una “emergencia nacional vial”.
En su comunicado, FADEEAC remarcó que “la situación se ha vuelto verdaderamente crítica” y que el deterioro de la red vial no solo impacta en los costos logísticos, sino que pone vidas en riesgo. “Hoy estamos frente a una emergencia nacional, y eso se traduce en el aumento de incidentes viales, en muchos casos con pérdidas de vidas”, señaló Cristian Sanz, presidente de la entidad. Según datos relevados por FADEEAC en los últimos cuatro años, se han documentado más de 22.000 kilómetros de rutas en mal estado, con geolocalización, fotos y videos que fueron entregados a autoridades provinciales y nacionales. La respuesta oficial, sin embargo, ha sido el silencio. “Recibimos reportes diarios de rutas llenas de cráteres, sin señalización, con banquinas deterioradas y puentes al borde del colapso”, advirtieron.
Uno de los puntos centrales del planteo es el financiamiento de las obras necesarias mientras se desarrollan los procesos licitatorios. En ese sentido, FADEEAC propuso utilizar parte de lo recaudado a través del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL), un tributo que según lo estipulado debe destinarse al Fideicomiso del Sistema Vial Integrado (SISVIAL), creado para financiar obras viales.
El sector del transporte es el mayor aportante del ICL, ya que consume cerca de 6.000 millones de litros de gasoil al año, lo que equivale a una masa anual cercana a los $850.000 millones, según datos de la Federación.
“La infraestructura –junto con la profesionalización de nuestra actividad– es clave para la seguridad vial. Hoy, más allá de licitaciones transparentes y urgentes, solicitamos el inicio inmediato de las obras para no tener que seguir lamentando pérdidas humanas”, concluyó Sanz.

