Figuras internacionales reavivan el debate sobre Ozempic

NewsITe
El uso de medicamentos inyectables para bajar de peso, como Ozempic, Wegovy o Mounjaro, ya no es un tema restringido a los consultorios médicos. En los últimos meses, varias figuras del espectáculo internacional comenzaron a hablar abiertamente de estos tratamientos, sus resultados y también de los posibles efectos secundarios, alimentando un debate que cruza salud, fama y los exigentes estándares de belleza.
Uno de los testimonios que más repercusión generó fue el de Robbie Williams. El cantante británico contó que desde hace años utiliza inyecciones para controlar su peso, pero que recientemente comenzó a notar un deterioro en su vista. En diálogo con el diario británico The Sun, explicó que padece visión borrosa y dificultades para distinguir con claridad a las personas durante sus shows en vivo e incluso a los jugadores en un partido de fútbol, a quienes llegó a ver como “manchas sobre un campo verde”.
Williams aseguró que quiere advertir a otros potenciales usuarios sobre los riesgos y llamó a informarse en profundidad antes de iniciar cualquier tratamiento. Si bien remarcó que estas medicaciones lo ayudaron a manejar su peso, también subrayó que fue uno de los primeros en usarlas y que, con el tiempo, su visión “ya no es la misma”. El artista había reconocido en 2023 que recurrió a estos fármacos por indicación médica, en el marco de problemas vinculados a su salud mental y a una larga historia de fluctuaciones de peso.
Qué dice la ciencia sobre los riesgos oculares
La preocupación del músico coincide con nuevas investigaciones. Un estudio publicado en 2024, que siguió a alrededor de 17.000 pacientes durante seis años, analizó el impacto de la semaglutida, principio activo presente en medicamentos como Ozempic y Wegovy. El trabajo detectó que quienes recibieron esta droga presentaron más probabilidades de desarrollar una enfermedad ocular poco frecuente pero grave, capaz de provocar pérdida de visión en un ojo.
Los especialistas, sin embargo, hicieron una aclaración clave: el estudio no puede demostrar de manera concluyente que el medicamento sea la causa directa del problema, y la cantidad de casos registrados sigue siendo baja. Pese a ello, los resultados impulsaron llamados a extremar los controles oftalmológicos en pacientes que reciben este tipo de tratamientos y a evitar la automedicación, especialmente cuando los fármacos se utilizan por motivos estéticos y no por indicación para diabetes u obesidad.
Oprah, Kelly Clarkson y otras celebridades que se suman al debate
Más allá del caso de Williams, otras figuras de peso en la industria del entretenimiento también blanquearon el uso de medicamentos para bajar de peso. Oprah Winfrey reconoció que recurre a uno de estos fármacos como herramienta para gestionar su cuerpo y alcanzar un estado de salud más equilibrado, tras años de luchar públicamente contra el sobrepeso y de sentirse culpable por no poder sostener dietas estrictas.
Kelly Clarkson, por su parte, contó en su programa televisivo que toma un medicamento que la ayuda a adelgazar, aunque aclaró que no se trata de Ozempic. Explicó que su organismo no procesa bien el azúcar y que, bajo control médico, encontró en ese tratamiento una forma de mejorar su estado general, en un contexto donde muchos usuarios de redes sociales asociaron su cambio físico con el boom de Ozempic.
En la misma línea, la cantante Meghan Trainor reveló que, luego de su segundo embarazo, y además de trabajar con nutricionistas y entrenadores personales, decidió usar Mounjaro para sentirse mejor físicamente. La comediante Rosie O’Donnell también compartió en redes sociales su transformación corporal y mencionó a Mounjaro como parte del proceso que la ayudó a bajar de peso.
El contrapunto lo aporta Amy Schumer, quien confirmó que llegó a probar Ozempic pero abandonó el tratamiento por los efectos secundarios. Según relató, la medicación la hacía sentir enferma y le impedía hacer su vida cotidiana con normalidad, por lo que optó por suspenderla.
Presión estética, salud y un debate que recién empieza
La exposición de estas historias personales, sumada a la masiva difusión de antes y después en redes sociales, instaló un interrogante de fondo: hasta qué punto la búsqueda rápida de resultados físicos justifica el uso de fármacos originalmente diseñados para tratar enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2. Mientras médicos de todo el mundo piden cautela, estudios a largo plazo y uso responsable, la industria del entretenimiento parece haber convertido a Ozempic y sus similares en un nuevo símbolo de la cultura de la delgadez.
En paralelo, las autoridades sanitarias de distintos países advierten sobre el riesgo de desabastecimiento para pacientes que realmente necesitan estos medicamentos por indicación endocrinológica, frente a una demanda impulsada por motivos puramente estéticos. En ese contexto, los testimonios de Robbie Williams, Oprah Winfrey y otras celebridades funcionan como una ventana a un fenómeno global que combina salud, marketing farmacéutico y la permanente presión por alcanzar cuerpos considerados “ideales”.
Con la popularidad de Ozempic y otros inyectables para bajar de peso en ascenso, el consenso de especialistas es claro: antes de iniciar cualquier tratamiento, es imprescindible consultar a un profesional, evaluar riesgos y beneficios y evitar la automedicación.

