La movilización en pedido de justicia para las víctimas del accidente que le costó la vida a Carmen Montes y que mantiene a Miguel Arroyo en grave estado confluyó en las puertas del Juzgado de Garantías. Rechazan la decisión de no haber detenido a Jeremías Ramírez, el joven que conducía la Amarok que impactó contra el Ford Fiesta, el sábado 5 de este mes. “Solo pido justicia, que esta persona pague por lo que hizo. Tengo un dolor muy grande que no me deja respirar”, dijo Adelina, madre de la mujer que falleciera en el lugar del hecho.

De la redacción de EL NORTE
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Tristeza y dolor. Esas fueron las dos emociones que acompañan por estas horas a familiares y amigos de Carmen Montes, la mujer que falleciera el sábado 5 de febrero como consecuencia del brutal impacto de la Amarok conducida por Jeremías Ramírez contra el auto que manejaba Miguel Arroyo, internado en grave estado, y en el que también se movilizaba Carmen Montes.
Tristeza por la vida perdida, y dolor por lo que familiares y amigos consideran una decisión injusta: que el juez de Garantías Ricardo Pratti no haya ordenado la detención del conductor de la camioneta.
“Pido justicia para mi hija y para el muchacho [Miguel Arroyo] que está muy grave”, dijo entre lágrimas Adelina Montes, madre de la víctima fatal de un siniestro que conmovió a la comunidad. “Él [Jeremías Ramírez] dice que no estaba borracho. No lo sé, lo que sé es que mató a mi hija. Solo pido justicia, que esta persona pague por lo que hizo. Tengo un dolor muy grande que no me deja respirar”, agregó Adelina, ganada por el llanto.
Alejandro Gallardo, hermano de Carmen Montes, explicó que la movilización de este viernes obedeció a un pedido de justicia “ante la facilidad con la que el juez liberó al conductor de la Amarok”. “Más allá de que pueda considerarse un accidente de tránsito, sentimos que es un acto de injusticia que este chico hoy esté en su casa mientras mi hermana ya no estará más con nosotros”, dijo. “Además del dolor, hoy sentimos una gran impotencia y por eso hoy hemos salido a la calle a reclamar justicia”, añadió Alejandro Gallardo.
Nicolás Herr, hijo de la víctima fatal del accidente, es una pieza importante entre los testimonios que presentarán los particulares damnificados en virtud de que en declaraciones a este diario manifestó que Jeremías Ramírez le ofreció un trago a la salida de un bar, poco antes de que se produjera el episodio trágico. “Nos parece injusto que hayan dejado libre a Jeremías, el chico que provocó el accidente que mató a mi madre. Necesitamos hacer escuchar nuestro reclamo para que esto no quede en el olvido”, manifestó Nicolás. “No vamos a dejar de reclamar justicia. No pedimos otra cosa. Lo que exigimos es que este chico pague por la macana que hizo”.
También Arroyo
A trece días del accidente, Miguel Arroyo permanece en Unidad de Terapia Intensiva del Hospital San Felipe, en estado grave. Sus familiares también participaron de la movilización que se inició en la esquina de Terrasson y Savio, lugar del accidente. Y que culminó en el Juzgado de Garantías a cargo del juez Pratti.
“Lo que ha ocurrido no tiene explicación. Solo pasa acá. Una persona está en su casa pocas horas después de matar a una chica y dejar a mi hijo en estado grave”, afirmó Narciso Arroyo, padre de Miguel.
“La Justicia es mala porque no toma en cuenta el dolor de las familias que son víctimas. Caratulan el hecho como homicidio culposo para poder dejar libre a una persona mientras mi hijo pelea por su vida”, se lamenta Narciso.
“Todos los testimonios coinciden en que era impresionante la velocidad a la que viajaba la camioneta. Este chico [Jeremías Ramírez] ya tiene una condena social, lo que pedimos nosotros es que también la Justicia lo condene. No puede ser que esté libre después del desastre irreparable que hizo. ¿Por qué está en su casa? ¿Porque tiene plata?”, se pregunta Narciso Arroyo. “Yo vi un video que me puso la piel de gallina por la velocidad que traía la camioneta. Impresionante. Se ve la forma en que la camioneta choca al auto de mi hijo. Y hay gente estúpida que asegura que la Amarok venía a 60 km/h. Cien metros antes del impacto se ve a la camioneta pasar como una flecha. Nunca frenó. Hizo un desastre”, dijo el padre de Miguel Arroyo.

