La Organización Meteorológica Mundial (OMM) anticipó que El Niño alcanzaría su punto máximo hacia fines de 2026. La probabilidad de que el fenómeno persista hasta febrero de 2027 es cercana al 100% y aumenta el riesgo de inundaciones, sequías y calor extremo en distintas regiones del planeta. “El fenómeno todavía no tocó su techo, y el Pacífico sigue acumulando calor por debajo de la superficie”, afirmó el especialista Christian Garavaglia.

El fenómeno de El Niño continuará fortaleciéndose y podría alcanzar una intensidad muy fuerte hacia el cierre de 2026, con posibles efectos sobre las temperaturas y las lluvias hasta comienzos de 2027. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó este escenario en su última actualización y estimó que la probabilidad de que el evento persista hasta febrero de 2027 es cercana al 100%.
Christian Garavaglia, meteorólogo y periodista de Meteored, señaló que se trata de uno de los pronósticos más contundentes emitidos hasta el momento por los principales centros mundiales de predicción climática. Además, destacó la elevada coincidencia que presentan los distintos modelos consultados. “El fenómeno todavía no tocó su techo, y el Pacífico sigue acumulando calor por debajo de la superficie”, afirmó Garavaglia.
Según explicó el especialista, el índice Niño 3.4, uno de los principales indicadores utilizados para monitorear el fenómeno, registró una anomalía promedio de +1,5 °C entre mayo y julio. Durante julio, el indicador llegó a acercarse a los +2 °C.
En las semanas siguientes, los registros semanales aumentaron y se ubicaron entre +2,2 y +2,6 °C. Estos valores muestran que el proceso de intensificación continúa.
A su vez, durante julio y comienzos de agosto se detectaron sectores por debajo de la superficie oceánica con temperaturas de más de 8 °C por encima de lo normal. Esta reserva de calor ayuda a sostener el calentamiento en superficie.
Mayor riesgo de fenómenos extremos
Garavaglia remarcó que un episodio de esta magnitud no genera los mismos efectos en todas las regiones. La respuesta atmosférica varía de acuerdo con la zona, la época del año y la interacción con otros patrones climáticos.
Sin embargo, un evento de esta intensidad puede modificar significativamente la circulación atmosférica global y aumentar el riesgo de inundaciones, sequías y calor extremo en distintas regiones del planeta.
Para el trimestre comprendido entre septiembre y noviembre de 2026, los modelos consultados por la OMM muestran una mayor probabilidad de temperaturas por encima de lo normal en prácticamente todas las áreas continentales. En cambio, el comportamiento de las lluvias variará considerablemente según cada región.
Otros factores que acompañan a El Niño
Al escenario previsto se suma una probable fase positiva del Dipolo del Océano Índico, un marcador climático global similar a El Niño que se registra en el Índico. La anomalía estacional se ubicaría cerca de los +0,9 °C.
También se observan aguas más cálidas de lo habitual en el Atlántico tropical. Estos factores podrían reforzar o modificar los efectos típicos de El Niño según la región.
De acuerdo con la evolución prevista, El Niño alcanzaría su punto máximo hacia fines de 2026. Sin embargo, sus consecuencias climáticas podrían continuar incluso después de ese pico.

