El Gobierno espera señales del INDEC sobre actividad y empleo

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El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundirá este jueves los datos del Producto Interno Bruto (PIB) y del mercado de trabajo correspondientes al segundo trimestre de 2026, un informe que el Gobierno libertario sigue de cerca para evaluar el rumbo de su programa económico.
Las nuevas cifras llegarán luego de conocerse la inflación de agosto, que se desaceleró al 1,7% mensual, y permitirán medir si la incipiente recuperación de la actividad se consolida sin deteriorar el empleo. Analistas privados advierten que el combo de menor inflación con crecimiento sostenible será clave para la gobernabilidad y para la negociación política de la Casa Rosada.
Según el último dato disponible de nivel de actividad, el PIB registró en el primer trimestre de 2026 una suba de 2,3% interanual y un avance de 0,7% frente al último trimestre de 2025. El reporte de avance del INDEC mostró que las exportaciones fueron el motor más dinámico, con un crecimiento trimestral de 9,8%, apoyado en mejores precios internacionales y en una mayor demanda externa.
Sin embargo, no todos los sectores acompañaron ese repunte. La industria manufacturera cayó 1,7% y la administración pública retrocedió 1,4%, restándole en conjunto 0,3 puntos porcentuales al PIB. Del lado de la demanda interna, el consumo privado avanzó 2,7%, traccionado en buena medida por el aumento de las compras de bienes importados, en particular bienes de consumo final y automóviles.
Radiografía del empleo: quiénes trabajan y quiénes buscan trabajo
En el frente laboral, el primer trimestre del año dejó una tasa de desocupación del 7,8%, mientras que la tasa de actividad se ubicó en 48,6% y la de empleo en 44,8%. Esto implica que, sobre una población urbana relevada de 30,1 millones de personas, el 63,4% pertenece al universo considerado por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).
Dentro de ese universo, el 51,4% (15,5 millones de personas) integra la población inactiva: no tiene trabajo ni lo busca en forma activa. El 48,6% restante (14,6 millones) conforma la Población Económicamente Activa (PEA), es decir, quienes tienen al menos una ocupación o, no teniéndola, la buscan y están disponibles para trabajar.
La tasa de empleo del 44,8% se traduce en 13,5 millones de personas ocupadas. De ellas, el 71,8% son asalariadas (unos 9,7 millones). Dentro de este grupo, el 62,1% cuenta con descuento jubilatorio, mientras que el 37,9% trabaja sin aportes previsionales, lo que expone la persistencia de altos niveles de informalidad laboral.
Entre los no asalariados —el 28,2% de los ocupados, es decir, alrededor de 3,8 millones de personas— el 85,5% se desempeña por cuenta propia, el 13% es patrón o empleador y el 1,1% trabaja como familiar sin remuneración. Estas categorías suelen ser más vulnerables a los cambios del ciclo económico y a la caída del consumo interno.
Lo que se juega con los nuevos datos del INDEC
- Confirmar si la economía mantiene el sendero de crecimiento observado a comienzos de año.
- Verificar si la tasa de desocupación se mantiene estable o si empieza a reflejar el ajuste en sectores sensibles.
- Medir la calidad del empleo, en particular la evolución de los puestos registrados frente a la informalidad.
- Evaluar la sustentabilidad de un modelo apoyado en exportaciones y consumo con fuerte peso de importados.
Los datos del PIB y del mercado de trabajo serán una prueba de fuego para la estrategia económica oficial, que busca combinar baja de la inflación con crecimiento y mejoras graduales en el empleo formal.
Con los nuevos indicadores sobre la mesa, el Gobierno deberá definir si profundiza el actual esquema o si introduce correcciones para evitar que la desaceleración inflacionaria se traduzca en una recesión con más desempleo. El comportamiento del empleo y de los salarios reales será determinante para el humor social en los próximos meses.

