Celeste y Maite viajaban como acompañantes en un Volkswagen Gol que evadió un control y fue perseguido durante unos seis kilómetros por la Ruta Nacional 8. Los disparos efectuados durante el procedimiento atravesaron el habitáculo y provocaron heridas de gravedad. Dos policías fueron desafectados mientras se investiga su actuación.

La madrugada del sábado en Arrecifes terminó con dos jóvenes internadas luego de una persecución policial que comenzó cuando un Volkswagen Gol evitó detenerse ante un control y continuó su marcha por la Ruta Nacional 8. Cerca del kilómetro 180, los efectivos dispararon contra el vehículo y algunos de los proyectiles ingresaron al habitáculo, donde hirieron a Celeste y Maite.
En el automóvil viajaban seis personas que habían salido de un boliche. Según relató Elsa, madre de Celeste, el conductor avanzó en zigzag, circuló por momentos a contramano y recorrió aproximadamente seis kilómetros mientras era perseguido por los policías.
La mujer reconoció que el conductor cometió una falta al no detenerse ante el control. “Este chico hizo mal en no frenar”, expresó, aunque remarcó que las jóvenes que viajaban como acompañantes intentaron convencerlo para que terminara con la fuga.
“Las chicas dijeron que gritaron demasiado, que parara, que parara”, contó Elsa. También señaló que hubo un intento de accionar el freno de mano, aunque no pudo precisar por qué esa maniobra no consiguió detener el vehículo.
Celeste, de 21 años, no participaba de la conducción y viajaba como una de las seis ocupantes. “Mi hija no iba al volante, entonces ella no tenía manera de decidir”, sostuvo su madre al referirse a la situación que terminó con la joven herida.
Cuando el Gol llegó a la altura del kilómetro 180 de la Ruta Nacional 8, los policías consiguieron alcanzarlo y dispararon contra las ruedas. Parte de los proyectiles impactó en los neumáticos, mientras que otros ingresaron al interior del automóvil y alcanzaron a Celeste y Maite.
“No sé quién disparó, pero lamentablemente fueron a cazar”, cuestionó Elsa respecto de la intervención policial.
Celeste recibió dos impactos de bala y debió ser operada. Uno de los disparos le provocó daños irreversibles en un riñón, que tuvo que ser extirpado. “Le destrozaron el riñón, se lo tuvieron que extirpar”, relató su madre.
Las heridas también comprometieron el intestino delgado, el duodeno, el estómago y la arteria cava, según detalló Elsa. Después de la intervención, la joven permanecía estable aunque en estado crítico.
“Está luchando para seguir viviendo”, afirmó la mujer. La familia recibió como dato alentador que durante las primeras 24 horas posteriores a la cirugía Celeste se mantuvo estable. “Lo único que pido es oración, porque estas veinticuatro horas estuvo estable”, agregó.
Maite también resultó herida durante los disparos. La bala quedó alojada en el sacro y la joven fue intervenida quirúrgicamente. De acuerdo con la información que Elsa recibió por parte de la familia, su estado también era estable.
Policías desafectados e investigación interna
La actuación de los efectivos que participaron de la persecución quedó bajo análisis de la Auditoría General de Asuntos Internos de la Policía Bonaerense. Dos policías fueron desafectados de sus funciones mientras avanza una investigación interna para determinar cómo se produjeron los disparos y establecer eventuales responsabilidades.
“Manejar un arma no es para cualquiera”, manifestó Elsa al cuestionar la formación de quienes intervinieron en el procedimiento. La mujer volvió a reconocer que el conductor actuó de manera incorrecta al escapar del control, aunque consideró que existían otras formas de detener el vehículo.
“Hay maneras de parar totalmente diferentes”, sostuvo.
Antes de esa madrugada, Celeste vivía con sus padres, estudiaba para maestra jardinera, buscaba trabajo y había realizado estudios para ingresar a una empresa. Esa noche había cenado con Maite en su casa antes de aceptar salir.
“Lo único que querían era salir a bailar”, contó Elsa, quien además señaló que se trataba de una salida poco habitual para su hija. “Era la primera vez que ella salía”, afirmó.
Mientras espera la evolución clínica de Celeste y el resultado de la investigación sobre el procedimiento policial, la mujer reclamó que las fuerzas de seguridad actúen para proteger a los jóvenes. “Tendríamos que tener que la policía cuide a nuestros hijos, que nosotros estemos tranquilos”, expresó.
“Que la policía la cuide, no que haga esto”, concluyó.
Con información de “Infobae”…

